Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Pistas dejadas,
entre el lodo y el fango,
con el toque del hada,
que no espera al mañana,
Sonrisa distante,
que acompaña el tiempo,
guardando el silbido,
de un moribundo...
La ouija miente en sus respuestas,
pues bien sé quien es mi tormento,
Sé bien que moriré bajo sus manos,
delicadas y aterciopeladas,
Con la sonrisa de un lobo,
y la caricia de una hiena,
ese es mi destino,
al tenerla en el brillo ocular,
Oculto mis palabras,
entre papiros que se robarán el siglo,
entre suspiros que atrapará,
la araña del inconciente...
Con los besos mecidos,
por la madre blanca, madre negra,
arrullando mi alma irreverente,
asida de pecados rebozantes de lujuria,
Al soñarme entre sus pechos,
al soñarme entre sus tersas piernas,
resbalando mis besos, mi lengua,
para obtener un solo suspiro de ella,
Que llene de éxtasis mis partes nobles,
al masturbarse en mi nombre,
con el deseo de devorar mi carne,
¡Solo sueños! ¿no es asi?
¡Responde ahora al embrujo!
¡Envenéna mis desesperados suspiros!
para que cuando menos,
duerman mis ilusiones rotas...
Cordero a matadero,
sin las alas oscuras,
que he guardado a vuestros ojos,
sin que sepas que por tí las arranque,
Hierva el firmamento,
cocido entre las estrellas fugaces,
que mi coraje no ha mermado,
que mi deseo no se ha olvidado,
Requiém e himnos,
Sólida roca... blando rubí,
Que se desangren mis oídos,
que se mueran mis ojos,
Sin dilatar mi orgullo,
sin perder... la vida misma,
porque entre la lujuria y el perdón,
pasaré el resto de la noche,
Con velas y vino,
con risas y carcajadas,
que sea la locura inusitada,
que sea lo que deba ser...
¡Plagio de una obra!
al principio y al final,
Alfa y Omega,
mueran... muero...
Que la fatalidad se acerca,
que la sombra declina,
ante la luz de rabia,
que contiene mi esencia...
C´est la Vie mon ami
L.V.
entre el lodo y el fango,
con el toque del hada,
que no espera al mañana,
Sonrisa distante,
que acompaña el tiempo,
guardando el silbido,
de un moribundo...
La ouija miente en sus respuestas,
pues bien sé quien es mi tormento,
Sé bien que moriré bajo sus manos,
delicadas y aterciopeladas,
Con la sonrisa de un lobo,
y la caricia de una hiena,
ese es mi destino,
al tenerla en el brillo ocular,
Oculto mis palabras,
entre papiros que se robarán el siglo,
entre suspiros que atrapará,
la araña del inconciente...
Con los besos mecidos,
por la madre blanca, madre negra,
arrullando mi alma irreverente,
asida de pecados rebozantes de lujuria,
Al soñarme entre sus pechos,
al soñarme entre sus tersas piernas,
resbalando mis besos, mi lengua,
para obtener un solo suspiro de ella,
Que llene de éxtasis mis partes nobles,
al masturbarse en mi nombre,
con el deseo de devorar mi carne,
¡Solo sueños! ¿no es asi?
¡Responde ahora al embrujo!
¡Envenéna mis desesperados suspiros!
para que cuando menos,
duerman mis ilusiones rotas...
Cordero a matadero,
sin las alas oscuras,
que he guardado a vuestros ojos,
sin que sepas que por tí las arranque,
Hierva el firmamento,
cocido entre las estrellas fugaces,
que mi coraje no ha mermado,
que mi deseo no se ha olvidado,
Requiém e himnos,
Sólida roca... blando rubí,
Que se desangren mis oídos,
que se mueran mis ojos,
Sin dilatar mi orgullo,
sin perder... la vida misma,
porque entre la lujuria y el perdón,
pasaré el resto de la noche,
Con velas y vino,
con risas y carcajadas,
que sea la locura inusitada,
que sea lo que deba ser...
¡Plagio de una obra!
al principio y al final,
Alfa y Omega,
mueran... muero...
Que la fatalidad se acerca,
que la sombra declina,
ante la luz de rabia,
que contiene mi esencia...
C´est la Vie mon ami
L.V.