Birbiloke
Poeta adicto al portal
Ese señor poderoso
podrido de ambición,
¡ qué no !
...señor diablo,
te gusta el poder
y torcer la ceja contrariado,
no se te de razón.
Entonces envías tú séquito,
finanzas militarizadas
hacía encumbramientos más altos,
más arriba del cielo.
El primer día que te vi
no me caísteis bien,
señor payaso,
con ese tupé pajizo y huero,
ahuevando un desierto de mentiras,
para el pueblo que te venera.
Querido botón rojo,
dame una voz para restregar apocalipsis en el planeta,
quiero hacer limpieza,
sobran muchos
y los ojos rasgados son demasiados,
solo busco el equilibrio de la naturaleza,
primero los ancianos,
ya han hecho su servicio energéticamente,
soy más rico,
segundo los desmejorados en defensas
un coste añadido para mi,
tan gran riqueza
y tercero aquí quien manda soy yo, yo, yo, yo
lo entiendes o quieres que te lo repita.
Señor diablo
usted no me es simpático
qué se muera de ganas
y no tenga consuelo
en su oscuro trasfondo de mi planeta del alma,
qué conozca los infiernos más bajos,
la leprosidad de su conducta
en su propia carne y no tenga paz ni gloría
señor tramp-poso.
podrido de ambición,
¡ qué no !
...señor diablo,
te gusta el poder
y torcer la ceja contrariado,
no se te de razón.
Entonces envías tú séquito,
finanzas militarizadas
hacía encumbramientos más altos,
más arriba del cielo.
El primer día que te vi
no me caísteis bien,
señor payaso,
con ese tupé pajizo y huero,
ahuevando un desierto de mentiras,
para el pueblo que te venera.
Querido botón rojo,
dame una voz para restregar apocalipsis en el planeta,
quiero hacer limpieza,
sobran muchos
y los ojos rasgados son demasiados,
solo busco el equilibrio de la naturaleza,
primero los ancianos,
ya han hecho su servicio energéticamente,
soy más rico,
segundo los desmejorados en defensas
un coste añadido para mi,
tan gran riqueza
y tercero aquí quien manda soy yo, yo, yo, yo
lo entiendes o quieres que te lo repita.
Señor diablo
usted no me es simpático
qué se muera de ganas
y no tenga consuelo
en su oscuro trasfondo de mi planeta del alma,
qué conozca los infiernos más bajos,
la leprosidad de su conducta
en su propia carne y no tenga paz ni gloría
señor tramp-poso.