Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La vida eternizada
Se reía de dios por lo creado
diciendo yo me río de mí mismo;
carcajada escuchó, del otro lado,
el eco de su voz en el cinismo.
Y vio lo que era bueno, amontonado,
el barro se ofreció por lo divino
partiéndose de risa, sibilino,
del cómico momento suplantado.
La tragedia expulsó del paraíso
al mundo sobre el manto de la tierra;
el demonio reía, doble quiso,
del ser sin conseguir la vida eterna.
Se confundió en el ánima de Iluso
el precio del pecado y la victoria,
vendiéndose la vida por el uso,
usándose la muerte por bandera.
Y dijo: sea el hombre sin motivos
que me sirva la copa encarnizada,
y que beban los dioses sus altivos
sabores de la vida eternizada.
Se reía de dios por lo creado
diciendo yo me río de mí mismo;
carcajada escuchó, del otro lado,
el eco de su voz en el cinismo.
Y vio lo que era bueno, amontonado,
el barro se ofreció por lo divino
partiéndose de risa, sibilino,
del cómico momento suplantado.
La tragedia expulsó del paraíso
al mundo sobre el manto de la tierra;
el demonio reía, doble quiso,
del ser sin conseguir la vida eterna.
Se confundió en el ánima de Iluso
el precio del pecado y la victoria,
vendiéndose la vida por el uso,
usándose la muerte por bandera.
Y dijo: sea el hombre sin motivos
que me sirva la copa encarnizada,
y que beban los dioses sus altivos
sabores de la vida eternizada.