Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Esto que hoy conocemos como vida.
No es sino, la sabiduría universal
que originada en la humedad
y los primeros protozoos,
fue creciendo
en un fabuloso viaje cuyo destino
eran la alegría y el sentido de la luz.
Saltó del agua sobre la sal
del gran océano,
como un pez volador
buscando estrellas.
Y después se fue arrastrando
reptando o caminando
torpemente y sangre fría
con su tierna mirada de saurio adormecido.
Y cuando, ya aburrida
de cavidades y cavernas
de recorrer las arenas calcinantes,
obsesionada por la altura
por las nubes y el cielo interminable,
buscó las lomas, los bosques, las montañas.
Se encaramó a los árboles.
Habían pasado los años,
los siglos también pasaron.
La vida fue mejorando sus envases,
su envoltura de bolsa multiforme,
de peludos brazos extendidos
que proseguía en ramas
hasta caminar en dos patas
y sus retoños culminar en dedos.
La epidermis elegida
ya negra, ya blanca, roja o amarilla
fue lo suficientemente densa
para que no se desparramen los átomos
pero permeable y porosa,
cosquillosa también.
Así le llega la risa o el llanto
y los mejores sentimientos
que son los más jodidos .
Cuando su mejor obra
se cae, se derrumba
por balas, hachazos, puñaladas
o directamente muere de un disgusto.
Ella retoma el camino
de las evaporaciones,
de las dimensiones licuadas
y miles de gusanos divertidos
que no son bazofia o decadencia.
Son los encargados de pulir el esqueleto
limpiar y disecar los huesos
que mañana lucirán en el museo
o ilustrarán la clase de anatomía...
El pensar en todos esto nos produce
crujidos de papel en los tendones,
dolores articulares, y sobretodo
sueño .mucho sueño.
No es sino, la sabiduría universal
que originada en la humedad
y los primeros protozoos,
fue creciendo
en un fabuloso viaje cuyo destino
eran la alegría y el sentido de la luz.
Saltó del agua sobre la sal
del gran océano,
como un pez volador
buscando estrellas.
Y después se fue arrastrando
reptando o caminando
torpemente y sangre fría
con su tierna mirada de saurio adormecido.
Y cuando, ya aburrida
de cavidades y cavernas
de recorrer las arenas calcinantes,
obsesionada por la altura
por las nubes y el cielo interminable,
buscó las lomas, los bosques, las montañas.
Se encaramó a los árboles.
Habían pasado los años,
los siglos también pasaron.
La vida fue mejorando sus envases,
su envoltura de bolsa multiforme,
de peludos brazos extendidos
que proseguía en ramas
hasta caminar en dos patas
y sus retoños culminar en dedos.
La epidermis elegida
ya negra, ya blanca, roja o amarilla
fue lo suficientemente densa
para que no se desparramen los átomos
pero permeable y porosa,
cosquillosa también.
Así le llega la risa o el llanto
y los mejores sentimientos
que son los más jodidos .
Cuando su mejor obra
se cae, se derrumba
por balas, hachazos, puñaladas
o directamente muere de un disgusto.
Ella retoma el camino
de las evaporaciones,
de las dimensiones licuadas
y miles de gusanos divertidos
que no son bazofia o decadencia.
Son los encargados de pulir el esqueleto
limpiar y disecar los huesos
que mañana lucirán en el museo
o ilustrarán la clase de anatomía...
El pensar en todos esto nos produce
crujidos de papel en los tendones,
dolores articulares, y sobretodo
sueño .mucho sueño.