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La vieja coja

Ja ja ja...
A Quevedo se atribuye una historia con la reina Isabel de Borbón, casada con Felipe IV, que era coja, o tenía poca gracia al andar. Según se cuenta, Quevedo, quien también era cojo, aceptó una apuesta que consistía en ser capaz de llamarle coja a la reina. Así pues se presentó ante ella provisto de un ramo de claveles y otro de rosas y, ofreciéndoselos a la reina, pronunció la frase: “Entre claveles y rosas su majestad escoja”.
Me gustó que pusieras la idea en verso...aunque deberías corregir un poco la ortografía y la sintaxis.
Un saludo muy cordial.
Xosé.
 
Ja ja ja...
A Quevedo se atribuye una historia con la reina Isabel de Borbón, casada con Felipe IV, que era coja, o tenía poca gracia al andar. Según se cuenta, Quevedo, quien también era cojo, aceptó una apuesta que consistía en ser capaz de llamarle coja a la reina. Así pues se presentó ante ella provisto de un ramo de claveles y otro de rosas y, ofreciéndoselos a la reina, pronunció la frase: “Entre claveles y rosas su majestad escoja”.
Me gustó que pusieras la idea en verso...aunque deberías corregir un poco la ortografía y la sintaxis.
Un saludo muy cordial.
Xosé.


xosé: muchas gracias por comentar, gracias por la historia me parecio muy valiente el joven Quevedo :)
 
xosé: muchas gracias por comentar, gracias por la historia me parecio muy valiente el joven Quevedo :)

Bueno, amigo, no sé que edad tendría por entonces el "joven Quevedo", como tú le llamas. Pero era de pluma afilada y sarcástica, Don Francisco de Quevedo y Villegas, además de rápido y audaz en sus composiciones. Incautos fueron quienes retaron al maestro a tal audacia. Puede que esta historia tenga más de leyenda que de otra cosa, pero lo auténtico es la maestría de D. Francisco de Quevedo, cuyo nombre permanecerá para siempre...
Saludos, "joven poeta".
Xosé.
 
Bueno, amigo, no sé que edad tendría por entonces el "joven Quevedo", como tú le llamas. Pero era de pluma afilada y sarcástica, Don Francisco de Quevedo y Villegas, además de rápido y audaz en sus composiciones. Incautos fueron quienes retaron al maestro a tal audacia. Puede que esta historia tenga más de leyenda que de otra cosa, pero lo auténtico es la maestría de D. Francisco de Quevedo, cuyo nombre permanecerá para siempre...
Saludos, "joven poeta".
Xosé.

Me gustan tus comentarios, son muy cultos :)
 
jajajjaja como aquel que le dijo 'entre el clavel y la rosa su majestad escoja' y ganó una apuesta jajajja. Brillante. Estrellas merecidas y reputación a tu simpatía.
 
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