En la cumbre coronando la suave colina,
reseco y herido se mantiene erguido y desafiante,
los desnudos, flacos y nudosos brazos en alto,
las manos sarmentosas y marchitas abiertas implorando.
Suplica y chilla y eleva a los cielos su ansiada petición,
una primavera cálida que le llene de inocencia su corazón,
que le raspe los malsanos engaños y le pode las dolorosas traiciones,
que lo vista de esperanzado, sano y confiado verde.
Pobre alcornoque la doncella perdió la virginidad,
y tú tu inocencia y ni ella ni tú,
ni tú ni ella la volveréis a tener jamás.
reseco y herido se mantiene erguido y desafiante,
los desnudos, flacos y nudosos brazos en alto,
las manos sarmentosas y marchitas abiertas implorando.
Suplica y chilla y eleva a los cielos su ansiada petición,
una primavera cálida que le llene de inocencia su corazón,
que le raspe los malsanos engaños y le pode las dolorosas traiciones,
que lo vista de esperanzado, sano y confiado verde.
Pobre alcornoque la doncella perdió la virginidad,
y tú tu inocencia y ni ella ni tú,
ni tú ni ella la volveréis a tener jamás.
Última edición: