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La voz de la ausencia

AnthonyArtman

Poeta recién llegado
Te vi nacer aquel día,
hace más de cincuenta años.

Tu rostro pequeño, tibio,
tan lleno de vida.

El mundo se fue al carajo entonces,
trabajar para comer, sobrevivir.

Así se olvidó el amor,
entre pedazos de carne fría.

Nunca pude conocerte,
ni saber que había allí dentro.

Ya mis huesos duelen,
casi tanto como mi alma.

Ya mis ojos lúgubres,
tan cerca de la muerte.

Y te fuiste primero,
partiste antes.

Estos colgajos que llevo por piel,
que nunca tocaron la tuya.

Este amor cubierto de miedo,
te extraño tanto.

¿Ahora qué sigue?
Esperar que el cielo exista.

Necesito de ti,
tanto como necesitaste de mi.

Enterrarte.

Morirme en vida.

El frío de tu ausencia,
mi pena escondida.
 
P
Te vi nacer aquel día,
hace más de cincuenta años.

Tu rostro pequeño, tibio,
tan lleno de vida.

El mundo se fue al carajo entonces,
trabajar para comer, sobrevivir.

Así se olvidó el amor,
entre pedazos de carne fría.

Nunca pude conocerte,
ni saber que había allí dentro.

Ya mis huesos duelen,
casi tanto como mi alma.

Ya mis ojos lúgubres,
tan cerca de la muerte.

Y te fuiste primero,
partiste antes.

Estos colgajos que llevo por piel,
que nunca tocaron la tuya.

Este amor cubierto de miedo,
te extraño tanto.

¿Ahora qué sigue?
Esperar que el cielo exista.

Necesito de ti,
tanto como necesitaste de mi.

Enterrarte.

Morirme en vida.

El frío de tu ausencia,
mi pena escondida.
Precioso, amigo Anthony, me estreno contigo con este poema y me has deslumbrado por tu verbo facil y la sensibilidad de tu propuesta, poema cargado de ternura y sabiduría vital que me ha conmovido y maravillado. Te felicito. Un abrazo. Paco.
 
Bienvenido, Anthony, buen inicio en el portal compartiendo sentires en este excelente poema en el que dejas jirones de tus sentimientos.

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Te vi nacer aquel día,
hace más de cincuenta años.

Tu rostro pequeño, tibio,
tan lleno de vida.

El mundo se fue al carajo entonces,
trabajar para comer, sobrevivir.

Así se olvidó el amor,
entre pedazos de carne fría.

Nunca pude conocerte,
ni saber que había allí dentro.

Ya mis huesos duelen,
casi tanto como mi alma.

Ya mis ojos lúgubres,
tan cerca de la muerte.

Y te fuiste primero,
partiste antes.

Estos colgajos que llevo por piel,
que nunca tocaron la tuya.

Este amor cubierto de miedo,
te extraño tanto.

¿Ahora qué sigue?
Esperar que el cielo exista.

Necesito de ti,
tanto como necesitaste de mi.

Enterrarte.

Morirme en vida.

El frío de tu ausencia,
mi pena escondida.

Ausencia vital que en desesperada melancolia
van dando forma a una tristeza de embrujo y
necesidad. queda el recuerdo entre una vitalidad
muerta. felicidades. magnifico. luzyabsenta
 

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