La voz de mi conciencia

Si hubiese hecho más caso de mi conciencia,
si hubiese notado sus advertencias,
no tendría estos síntomas de culpabilidad,
por dejar volar la paloma que retuve en mis manos,
el corazón de una rosa siempre fresca y lozana,
con su olor a esencia de primavera temprana.

No sabiendo retenerte a contracorriente,
salvando obstáculos y pendientes,
no siendo más locuaz en mis palabras,
no pude detenerte y te fuiste con un beso,
un simple beso de despedida, y un ¡hasta la vista!
cerrando con estas palabras, como un mal verso.

Ahora ya no puedo remediar ni puedo enmendar,
lo que en decisión valiente tenía que tomar,
confesarte todo mi amor y mi apoyo sincero,
a una situación descontrolada, dándola por perdida,
sin pensar en posponerla y retenerla,
en parar el tiempo y tu despedida.

Amargas son las horas, crueles los minutos y los días,
sólo mi conciencia sabe el sufrimiento que yo me causé,
y ahora mi paloma voló hacia otro palomar,
con otro pichón que la ama y la hace feliz,
bebiéndome la cicuta amarga, por un estúpido desliz.


lindo poema sergio,si nuestra conciencia nos habla y no la queremos escuchar,pero todo lo que pasapor algo debio pasar.
 
Me identifico con lo que dices amigo, para mi desgracia también.Como dicen, uno no no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.Es muy complicado, por que si estamos tran seguros de lo que sentimos deberia sernos más fácil decirlo.No se, supongo que algunas personas no tenemos esa habilidad.Un abrazo.Y un placer leerte.
 
Si hubiese hecho más caso de mi conciencia,
si hubiese notado sus advertencias,
no tendría estos síntomas de culpabilidad,
por dejar volar la paloma que retuve en mis manos,
el corazón de una rosa siempre fresca y lozana,
con su olor a esencia de primavera temprana.

No sabiendo retenerte a contracorriente,
salvando obstáculos y pendientes,
no siendo más locuaz en mis palabras,
no pude detenerte y te fuiste con un beso,
un simple beso de despedida, y un ¡hasta la vista!
cerrando con estas palabras, como un mal verso.

Ahora ya no puedo remediar ni puedo enmendar,
lo que en decisión valiente tenía que tomar,
confesarte todo mi amor y mi apoyo sincero,
a una situación descontrolada, dándola por perdida,
sin pensar en posponerla y retenerla,
en parar el tiempo y tu despedida.

Amargas son las horas, crueles los minutos y los días,
sólo mi conciencia sabe el sufrimiento que yo me causé,
y ahora mi paloma voló hacia otro palomar,
con otro pichón que la ama y la hace feliz,
bebiéndome la cicuta amarga, por un estúpido desliz.


hola sergio,me encontre de nuevo este lindo poema,sabes asi solemos ser la humanidad,queremos probar las cosas nuevas,o diferentes,y lo que tenemos no lo valoramos hasta que lo vemos perdido,pero no te culpes,es una naturaleza de la humanidad,aunque si a veces el precio se paga caro,pero tambien eso es sentir la vida,el sabor o el sinsabor, y siempre hay una nueva ilusion.saludos.
 
Axel Hernaández;1783024 dijo:
Me identifico con lo que dices amigo, para mi desgracia también.Como dicen, uno no no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.Es muy complicado, por que si estamos tran seguros de lo que sentimos deberia sernos más fácil decirlo.No se, supongo que algunas personas no tenemos esa habilidad.Un abrazo.Y un placer leerte.




Gracias Axel, me alegro que te guste y te identifiques un poco
muy agradecido de tu paso
 

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