La voz gutural es la mismísima ira de satanás hecha carne. El vocalista enajena la conciencia. Representación de la faz de Dios. E implora la negra inclinación hacia el delirio baquico de los instintos salvajes. En el antro de la palestra, el maestro de ceremonias es encomiado por la música satánica. Mientras se da rienda suelta al bestialismo de las energías tenebrosas. La voz gutural desahoga la represión depresiva. Dictada por las leyes incomprensibles de la luz divina. Porque el satánico no es capaz de obviar tal escala teosófica. Debido a que se encuentra envuelto en las tinieblas de la noche inconsciente. Una llama de azufre le inspira en la modulación de la voz. Para así dar rienda suelta a la gehenica demencia del fragor malévolo de la ira contenida. La voz gutural, en las artes mágicas, sí son expresión fiable de una orgia. Donde los instrumentos del metal acompañan con delirio exasperado al cantante ya embrujado.