Ala de Cuervo
Poeta recién llegado
La Voz
Hace tiempo que dejaste de hablar,
De el sol y de la luz.
Tanto así que ya lo oscuro,
A ocupado un espacio primordial,
En medio del silencio.
Y los caminos verdes,
Acorralados de grandes éxtasis,
Fueron mutilados por los muertos,
De mi desgracia.
Esta voz que habla,
La que quiso ser alguna vez,
Ave blanca.
Ahora solo tumbas,
Rocas frías del intelecto.
Solo yo y nadie mas que yo,
Busca por los espejos de mis ojos,
A la que grita en las noches,
A la loca que se refleja en su mar de lágrimas.
Ahora perdida en un mundo volátil,
La que canta a la luna,
Se pierde en los bosques de la memoria.
Ante tanta tortura espiritual,
Me limito a escucharme a mí misma,
Como un recuerdo,
Como una página solitaria,
En medio de la oscuridad.
Cuanto vacío hay en el silencio.
Si fuese recolectora de huesos,
Sería este mi destino náufrago,
Y no querría abrir mis ojos,
A lo funesto de mi reflejo en el océano del olvido.
Hace tiempo que dejaste de hablar,
De el sol y de la luz.
Tanto así que ya lo oscuro,
A ocupado un espacio primordial,
En medio del silencio.
Y los caminos verdes,
Acorralados de grandes éxtasis,
Fueron mutilados por los muertos,
De mi desgracia.
Esta voz que habla,
La que quiso ser alguna vez,
Ave blanca.
Ahora solo tumbas,
Rocas frías del intelecto.
Solo yo y nadie mas que yo,
Busca por los espejos de mis ojos,
A la que grita en las noches,
A la loca que se refleja en su mar de lágrimas.
Ahora perdida en un mundo volátil,
La que canta a la luna,
Se pierde en los bosques de la memoria.
Ante tanta tortura espiritual,
Me limito a escucharme a mí misma,
Como un recuerdo,
Como una página solitaria,
En medio de la oscuridad.
Cuanto vacío hay en el silencio.
Si fuese recolectora de huesos,
Sería este mi destino náufrago,
Y no querría abrir mis ojos,
A lo funesto de mi reflejo en el océano del olvido.