La ruina de un alma volcada, ligera
que existió luchando por su existencia
llevándose al fin la muerte
su aroma.
Abandonaste los labios de los ángeles
deshabitando las flores
el alma.
Éramos tú y yo
un murmullo, un aleteo leve
un instante
breve
en el cuerpo del mundo.
En el cuerpo humano de las rosas
presas son mis manos
cautivas
en el cauce de las venas líquidas
virgenes
fluye la carne de mis labios.
Como en un sueño desnudo tu piel
hasta ver consumida tu alma
alejándome nutrido
aromado por aquel beso extraño
oscuro.
que existió luchando por su existencia
llevándose al fin la muerte
su aroma.
Abandonaste los labios de los ángeles
deshabitando las flores
el alma.
Éramos tú y yo
un murmullo, un aleteo leve
un instante
breve
en el cuerpo del mundo.
En el cuerpo humano de las rosas
presas son mis manos
cautivas
en el cauce de las venas líquidas
virgenes
fluye la carne de mis labios.
Como en un sueño desnudo tu piel
hasta ver consumida tu alma
alejándome nutrido
aromado por aquel beso extraño
oscuro.