Labios polvorientos

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se sentirá la brisa del viento en nuestra cara
sin demoras, sin opuestos y sin sed,
la magia que brilla en nuestra almohada
viene del brazo de un amor que sabe bien.

La ventana con los ojos descubiertos
y un portavasos que se usa rara vez,
deja que mis labios polvorientos
hagan fila en la sucursal de tu querer.

Sin voz y sin vista sigo siendo el mismo,
llevo marcada de látigos la piel,
mis huesos tienen carta blanca en el abismo
de amar donde no existe la fe.

Corro pero el tiempo sigue a mi velocidad
y mis piernas ya no corren como antes,
quise amar y el amor fue un beso y mi felicidad
puso luz verde a mis deseos carnales.

El que golpea primero no siempre sale ganando
y el que esconde la mano puede ir hacia un burdel
de amores que se van gratinando,
y siempre queda un amor que se tiñe de placer.

Anochece y la noche entre el silencio
de no saber si volvemos a vencer,
las pasiones son una constelación en el firmamento
bésame que tengo ganas de florecer.

Se sentirá esta noche la brisa en nuestra cara
y nuestros cuerpos se dirán amor otra vez,
dragones y caballeros a batalla
que aún queda un beso de cena en el mantel.
 
Se sentirá la brisa del viento en nuestra cara
sin demoras, sin opuestos y sin sed,
la magia que brilla en nuestra almohada
viene del brazo de un amor que sabe bien.

La ventana con los ojos descubiertos
y un portavasos que se usa rara vez,
deja que mis labios polvorientos
hagan fila en la sucursal de tu querer.

Sin voz y sin vista sigo siendo el mismo,
llevo marcada de látigos la piel,
mis huesos tienen carta blanca en el abismo
de amar donde no existe la fe.

Corro pero el tiempo sigue a mi velocidad
y mis piernas ya no corren como antes,
quise amar y el amor fue un beso y mi felicidad
puso luz verde a mis deseos carnales.

El que golpea primero no siempre sale ganando
y el que esconde la mano puede ir hacia un burdel
de amores que se van gratinando,
y siempre queda un amor que se tiñe de placer.

Anochece y la noche entre el silencio
de no saber si volvemos a vencer,
las pasiones son una constelación en el firmamento
bésame que tengo ganas de florecer.

Se sentirá esta noche la brisa en nuestra cara
y nuestros cuerpos se dirán amor otra vez,
dragones y caballeros a batalla
que aún queda un beso de cena en el mantel.
Espero que los dragones tengan el tino para abrasar aquello que merezca ser purificado. Un abrazo, Robsalz.
 

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