Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LABOR DE AMOR
Debo sembrar letargos en tu alma
años venideros de dulcificantes sabores,
heridas en tu piel pero de lastimadas sonrisas
ebrios golpes de pasión y miedo por perderte.
Debo sacar de tu corazón grises cosas:
un alce que huye siempre,
un volcán grave y urgido por devastar
los muros que contienen tu pasión,
un alarido noctívago
y de almibaradas certidumbres.
Allí tengo que conocerte y escocerte
las agrias desilusiones
de amor viajero y de brisas abundantes.
Debo provocar en tu vigilia
acezantes estados de exaltación
por vernos a ti y a mí
transfigurados
arrancando dulcemente las costras del ayer.
Debo deleitarte al cerrar las oscuras cosas,
clausurar los candados que te apresan
de tanto escocer los abrazos que no te han ofrendado,
ni el triste latido de tu corazón sin mí.
Debo recobrar la ruta de tus pasos,
los quejidos, las bromas, las caricias
doblemente forjadas para ti...
ser el pertinaz susurro en tu cristal de sueño,
la gota fugaz que va resbalando tímida por tu piel.
Debo sembrar letargos en tu alma
años venideros de dulcificantes sabores,
heridas en tu piel pero de lastimadas sonrisas
ebrios golpes de pasión y miedo por perderte.
Debo sacar de tu corazón grises cosas:
un alce que huye siempre,
un volcán grave y urgido por devastar
los muros que contienen tu pasión,
un alarido noctívago
y de almibaradas certidumbres.
Allí tengo que conocerte y escocerte
las agrias desilusiones
de amor viajero y de brisas abundantes.
Debo provocar en tu vigilia
acezantes estados de exaltación
por vernos a ti y a mí
transfigurados
arrancando dulcemente las costras del ayer.
Debo deleitarte al cerrar las oscuras cosas,
clausurar los candados que te apresan
de tanto escocer los abrazos que no te han ofrendado,
ni el triste latido de tu corazón sin mí.
Debo recobrar la ruta de tus pasos,
los quejidos, las bromas, las caricias
doblemente forjadas para ti...
ser el pertinaz susurro en tu cristal de sueño,
la gota fugaz que va resbalando tímida por tu piel.
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