Alan Gabriel
Poeta recién llegado
Sola y fría otra vez, cansada de vivir sobre mis pensamientos,
Tus marcas no cesan tampoco la oscuridad,
Aléjate de mí, no puedo contener aquellos reprimidos sentimientos de traición,
Muere de una maldita vez, sal de mi mente por el sendero del olvido.
Libérame de tu envenenada boca y de tus ojos rojos de odio,
Suelta las riendas de las cadenas que me atan a tu desgraciado destino,
No sientas nunca más mis ásperas y tediosas caricias, húndete en tu propio consuelo,
Déjame llorar lágrimas secas por mí,
Déjame alcanzar lo inalcanzable,
Déjame vivir sin tus falsas promesas de amor,
Déjame despegarme de una vez de los versos de ésta tú poesía.
Tus marcas no cesan tampoco la oscuridad,
Aléjate de mí, no puedo contener aquellos reprimidos sentimientos de traición,
Muere de una maldita vez, sal de mi mente por el sendero del olvido.
Libérame de tu envenenada boca y de tus ojos rojos de odio,
Suelta las riendas de las cadenas que me atan a tu desgraciado destino,
No sientas nunca más mis ásperas y tediosas caricias, húndete en tu propio consuelo,
Déjame llorar lágrimas secas por mí,
Déjame alcanzar lo inalcanzable,
Déjame vivir sin tus falsas promesas de amor,
Déjame despegarme de una vez de los versos de ésta tú poesía.