Vital
Poeta veterano en el portal
Todo lo tenía en bandeja de plata,
la vida me servía generosamente.
¡Ladraron los perros!
Más un beso de aire rojo escarlata,
entre llamas de color envolvente,
devoraba toda brizna de esperanza.
Nada me quedó más que la imagen,
del terror hambriento de mis carnes.
En pocos minutos los segundos eran,
dádivas encarecidas por falta de aire,
ánimas etéreas que salvarse querían.
De aquél derrumbe atroz y fulminante,
que ante mis pies desplomaba la casa,
sin formas conocidas de algún dibujante.
Miradas de asombro bajo las pestañas,
bocas sin habla de enmudecidas palabras,
tan solo pequeña manita un cardo portaba.
Era niña pequeña y en su mirar confianza,
al entregarme en ofrenda un cardo violeta ,
diciendo: Flor, espinas, lágrima y esperanza.
(Dedicado a quienes perdieron su casa y familia en algún terremoto, mis respetos)
la vida me servía generosamente.
¡Ladraron los perros!
Más un beso de aire rojo escarlata,
entre llamas de color envolvente,
devoraba toda brizna de esperanza.
Nada me quedó más que la imagen,
del terror hambriento de mis carnes.
En pocos minutos los segundos eran,
dádivas encarecidas por falta de aire,
ánimas etéreas que salvarse querían.
De aquél derrumbe atroz y fulminante,
que ante mis pies desplomaba la casa,
sin formas conocidas de algún dibujante.
Miradas de asombro bajo las pestañas,
bocas sin habla de enmudecidas palabras,
tan solo pequeña manita un cardo portaba.
Era niña pequeña y en su mirar confianza,
al entregarme en ofrenda un cardo violeta ,
diciendo: Flor, espinas, lágrima y esperanza.
(Dedicado a quienes perdieron su casa y familia en algún terremoto, mis respetos)
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