Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Lágrima de Colchón
Vestía una mirada sincera,
un escote exacerbado,
y las curvas de sus caderas
se hilvanaban entre sus labios.
Boca con boca, frente con frente,
al oído te sugerí: "vente conmigo",
y con un aire indiferente
y haciendote de rogar, me dijiste hasta el infinito.
Nos comimos en mi alfombra polvorienta,
en la oscura claridad del incierto mundo,
escuchando las olas del mar por la vereda
de las noches locas, del pasado futuro.
Pero la aurora hizo su repentina aparición
y tu hueco se dibujaba en la cama
de esta gélida e inhóspita habitación,
de armarios llorosos y sábanas vacías..
Te convertiste en las cenizas de un árbol,
que se erigió como la resina de mi vida,
y ahora de mi colchón brota una lágrima de dolor,
ya que te hecha de menos sea noche o sea día.
Vestía una mirada sincera,
un escote exacerbado,
y las curvas de sus caderas
se hilvanaban entre sus labios.
Boca con boca, frente con frente,
al oído te sugerí: "vente conmigo",
y con un aire indiferente
y haciendote de rogar, me dijiste hasta el infinito.
Nos comimos en mi alfombra polvorienta,
en la oscura claridad del incierto mundo,
escuchando las olas del mar por la vereda
de las noches locas, del pasado futuro.
Pero la aurora hizo su repentina aparición
y tu hueco se dibujaba en la cama
de esta gélida e inhóspita habitación,
de armarios llorosos y sábanas vacías..
Te convertiste en las cenizas de un árbol,
que se erigió como la resina de mi vida,
y ahora de mi colchón brota una lágrima de dolor,
ya que te hecha de menos sea noche o sea día.