Russell Ramos
Poeta recién llegado
Era del martes
la tragedia abnegada
que me vio perder,
junto a los besos
que recorren los recuerdos
aquella sonrisa tuya
lastimera y condescendiente.
Me abracé durante horas
a la inmensa soledad
de tu indiferencia,
y vestí de gala
las mentiras que atacan el corazón.
No bajo los pies de la cama,
el suelo es el infierno frío de la realidad,
ni despego los parpados
que me acusaran de hipócrita
el día que me atreva a ver sin ti,
en esta orilla del río
no se pesca, ni se anda con alivio,
más bien se llora y se muere,
cuando el ataúd del amor
pasa por la corriente
y nos lastra las alas.
la tragedia abnegada
que me vio perder,
junto a los besos
que recorren los recuerdos
aquella sonrisa tuya
lastimera y condescendiente.
Me abracé durante horas
a la inmensa soledad
de tu indiferencia,
y vestí de gala
las mentiras que atacan el corazón.
No bajo los pies de la cama,
el suelo es el infierno frío de la realidad,
ni despego los parpados
que me acusaran de hipócrita
el día que me atreva a ver sin ti,
en esta orilla del río
no se pesca, ni se anda con alivio,
más bien se llora y se muere,
cuando el ataúd del amor
pasa por la corriente
y nos lastra las alas.