Mi corazón esta sórdido,
enfermo, como en un abismo
profundo, negro y eterno;
es una lagrima,
es un grito.
Este fuego negro
se asienta en mis avernos
donde consumió mis sueños,
donde consumió mis alabastros.
Soy una lagrima negra,
soy una tristeza eterna.
Y mi vida discurre
eterna y perenne
por el hecho de no entender
esta cara cansada de creer.
Soy la lagrima negra,
soy la tristeza eterna.
Y me debato en la cuerda floja
de la vida sin sentido,
de morbosamente no saber
si vestir esta, mi camisa negra
o salir desnudo a las calles
complemente pintado de amarillo.
Corre una lagrima negra,
corre una tristeza eterna.
Y se discurre el tiempo
como arena entre el oído
y se vierte la vida
en un cumulo de belleza,
en un cumulo de tristeza
dentro de mi pupila
el basurero del olvido.
enfermo, como en un abismo
profundo, negro y eterno;
es una lagrima,
es un grito.
Este fuego negro
se asienta en mis avernos
donde consumió mis sueños,
donde consumió mis alabastros.
Soy una lagrima negra,
soy una tristeza eterna.
Y mi vida discurre
eterna y perenne
por el hecho de no entender
esta cara cansada de creer.
Soy la lagrima negra,
soy la tristeza eterna.
Y me debato en la cuerda floja
de la vida sin sentido,
de morbosamente no saber
si vestir esta, mi camisa negra
o salir desnudo a las calles
complemente pintado de amarillo.
Corre una lagrima negra,
corre una tristeza eterna.
Y se discurre el tiempo
como arena entre el oído
y se vierte la vida
en un cumulo de belleza,
en un cumulo de tristeza
dentro de mi pupila
el basurero del olvido.
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