tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo queda traslucido sobre el dolor y nadie podrá ocultar la furia de su espanto.
Cuando se desliza una mirada morbosa hacia la nada, muere una sombra y gira en torno a mí, la cara del espacio.
Pueden creer que todo vuelve a la emoción y por más que dure la noche, esta será mi lágrima derramada en la alfombra.
Cada fiasco suele invertirse y convertirse en correctivo.
No tardes las horas.
No intentes nada.
Solo es cuestión de segundos y caerá el mundo.
El camino entre los olivares, me protege de los momentos tórridos.
Urdido en la mente de un siniestro, bajará friso y sufriente la soldadesca mueca, desde su entuerto.
El estado de neutralidad que moja las siluetas desveladas y sus crines sempiternas.
Nada perderá más que mi estigma, y mi estado catatónico, hierve entre la angustia de miles de llamados.
Cuando se desliza una mirada morbosa hacia la nada, muere una sombra y gira en torno a mí, la cara del espacio.
Pueden creer que todo vuelve a la emoción y por más que dure la noche, esta será mi lágrima derramada en la alfombra.
Cada fiasco suele invertirse y convertirse en correctivo.
No tardes las horas.
No intentes nada.
Solo es cuestión de segundos y caerá el mundo.
El camino entre los olivares, me protege de los momentos tórridos.
Urdido en la mente de un siniestro, bajará friso y sufriente la soldadesca mueca, desde su entuerto.
El estado de neutralidad que moja las siluetas desveladas y sus crines sempiternas.
Nada perderá más que mi estigma, y mi estado catatónico, hierve entre la angustia de miles de llamados.