emiled
Poeta adicto al portal
Lágrimas de guerra (sollozos de un niño)
I-
-Para cambiar el mundo,
sólo se necesitan un papel y una pluma.
(me dijo un niño, con el rostro cubierto de lágrimas).
¡Escucha ahora el estruendo de las bombas!
-¿Qué es ese ruido que se oye, allá, en la ribera?
(me preguntó el viento, yo no entendía)
¡Es el ruido de una bomba, de la guerra!
(Su madre está triste, llora)
¡Disparen! El general da la orden del fuego.
¡Basta de armas! Las niñas sollozan.
-La guerra ha comenzado, pequeño niño,
quizás hoy nos toque morir a nosotros.
-¿Por qué llora el cielo señor, que busca?
¿Son acaso lágrimas aquellas aguas, o sólo es lluvia?
(me preguntó el niño, resplandeciendo en su inocencia).
Ahora cae incesante la lluvia; el cielo llora.
II-
¡Llora el mar, el cielo y la Tierra!
Brotan de mis cuencas torrentes de lágrimas,
los campos se riegan con el grito de la inocencia;
¡llora mi alma al ver las desgracias de la guerra!
Es el mundo entero una tierra de odio;
una madre grita, su hijo llora, los dos sollozan:
- ¡No queremos mas injusticias,
Sólo buscamos libertad y reposo!
III-
El cielo ha oscurecido, cae la lluvia;
los campos siembran los retoños de la muerte.
¡Los lirios se riegan con el rocío de la sangre!
Aún hoy, entre bombas que sobre la ciudad caen,
El niño, empapada en lágrimas su alma, grita:
¡Para cambiar el mundo sólo se necesitan,
Oh poetas, un papel y una pluma!
I-
-Para cambiar el mundo,
sólo se necesitan un papel y una pluma.
(me dijo un niño, con el rostro cubierto de lágrimas).
¡Escucha ahora el estruendo de las bombas!
-¿Qué es ese ruido que se oye, allá, en la ribera?
(me preguntó el viento, yo no entendía)
¡Es el ruido de una bomba, de la guerra!
(Su madre está triste, llora)
¡Disparen! El general da la orden del fuego.
¡Basta de armas! Las niñas sollozan.
-La guerra ha comenzado, pequeño niño,
quizás hoy nos toque morir a nosotros.
-¿Por qué llora el cielo señor, que busca?
¿Son acaso lágrimas aquellas aguas, o sólo es lluvia?
(me preguntó el niño, resplandeciendo en su inocencia).
Ahora cae incesante la lluvia; el cielo llora.
II-
¡Llora el mar, el cielo y la Tierra!
Brotan de mis cuencas torrentes de lágrimas,
los campos se riegan con el grito de la inocencia;
¡llora mi alma al ver las desgracias de la guerra!
Es el mundo entero una tierra de odio;
una madre grita, su hijo llora, los dos sollozan:
- ¡No queremos mas injusticias,
Sólo buscamos libertad y reposo!
III-
El cielo ha oscurecido, cae la lluvia;
los campos siembran los retoños de la muerte.
¡Los lirios se riegan con el rocío de la sangre!
Aún hoy, entre bombas que sobre la ciudad caen,
El niño, empapada en lágrimas su alma, grita:
¡Para cambiar el mundo sólo se necesitan,
Oh poetas, un papel y una pluma!