Edwin A. Gómez
Poeta recién llegado
"LÁGRIMAS DE JUNIO"
Edwin Gómez
Cuando todos se marcharon y quedó solo en la funeraria pudo al fin abrazar su real e inmensurable dolor. Se acercó al ataúd en donde dormía dulcemente su octogenaria amada. Unas enormes y amargas lágrimas cayeron sobre el vidrio a través del cual la veía: siempre hermosa. Entonces, como inevitable consecuencia de lo que debe ser, su enamorado corazón también dejó de latir.
Ambos fueron enterrados al día siguiente, bajo una triste y copiosa lluvia que duró tres días de junio.
Edwin Gómez
Cuando todos se marcharon y quedó solo en la funeraria pudo al fin abrazar su real e inmensurable dolor. Se acercó al ataúd en donde dormía dulcemente su octogenaria amada. Unas enormes y amargas lágrimas cayeron sobre el vidrio a través del cual la veía: siempre hermosa. Entonces, como inevitable consecuencia de lo que debe ser, su enamorado corazón también dejó de latir.
Ambos fueron enterrados al día siguiente, bajo una triste y copiosa lluvia que duró tres días de junio.