Bueno Ana, es posible que siguiendo mis pasos y caminando por mis senderos, donde a menudo debo atravesar zonas espinosas que dejan sus marcas en mi piel, es posible, decía, que me pierda en el laberinto de mi creación. Me gusta pensar sobradamente las cosas para tomar la decisión. Si esto ocurriera, si me perdiese en mi caminar, me gustaría que recordárais esta historia de amor tan bella. La historia es real y los protagonistas también. Ya conoces a uno de ellos, el otro, la chica, un ángel que renunció a su condición para hacerse humana y llegar hasta sus últimas consecuencias, luego, un día, extendió de nuevo sus alas y se perdió en el inmenso azul, su despedida dío origen al nacimiento de un río de aguas saladas. Fue entonces cuando él eligió ese río y su entorno, como el lugar favorito para perderse, sí, se trata de ese lugar que tu sin conocerlo sabes de su existencia.
Ahora parto hacia él, quiero mimar cada gota de ese río por lo que representa e incluso aumentar su caudal con los efectos de mi soledad, tristeza y recuerdos.
Escribiré paral todos/as, la historia de principio a fin, si tomo la decisión de perderme.