Norainu
Poeta fiel al portal
-Subí al tejado con el alma asesina de poesía, sabiendo que algún día volverías a contemplar el paisaje que desde allí te enseñé.
Armado del más negro pincel,
escribí en el suelo, brillante y plateado,
lo que a continuación puedes leer.*
He vestido la plata de negro.
Y sé que tus pies pisaran mis palabras,
que no se quejarán.
La luna se revienta de blancura,
dejando el techo como un espejo y para mí un papel.
Caen lágrimas de tinta,
ciñendo tus pasos de campo y espina.
Abrazando tu figura de espliego y noche,
dorada como el trigo, junco, arena y río.
Quisiera ser el amo de tus sueños
y darles tabasco y plata.
Picante y noble.
-Más, no pudo ser.
*Estuve bailando en Japón desde el 1997 hasta el 2000
y en el edificio en que vivíamos había una terraza aislada con tela asfáltica plateada,
donde escribí este poema.
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