Lágrimas del poeta

Luis Prieto

Moderador Global
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Moderador Global
Días de soledad y hastío,​


como tantas tardes,​


como tantas noches,​


pasaba las horas el poeta​


sentado en el porche de su cabaña​


junto a su perro fiel​


(Inseparable amigo).​


Horas de tardes claras,​


horas de noches serenas y calladas,​


tan solo el latir de su corazón​


se oía en el porche de la cabaña.​


Se sentía el bardo como un jardín sin aromas,​


como un cielo sin pájaros o​


un rosal sin rosas​


al no hallar inspiración.​


Una tarde clara (como tantas),


sumido en pena y desesperación,


cuando el eco del ocaso


peinaba el prado que rodeaba su cabaña y


los pajarillos aun revoloteaban…


salió a caminar el poeta.


Vio una solitaria rosa que elegante erguía su tallo y


desnudaba su corola abriendo sus pétalos.


Se agachó para inhalar su aroma y


de sus ojos… brotó una lágrima.


Brotó porque esa fragancia,


le recordó a la primera rosa


que en una gélida tarde de invierno


le regaló a su esposa.


Volvió el trovador a la cabaña


con el aroma clavado en sus entrañas y


se adentró en silencio…


para llorar asolas.




Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 13/08/2014

 
Última edición por un moderador:
Es en la profunda soledad que se puede tener un hondo y sincero coloquio con el alma .... yo también he cavilado sentado en un porche de cabaña como en tu bella poesía .... te doy 17 awards ... y felicitaciones
 
Buenas noches estimada amiga Siempre1geralda. Muy agradecido por tus bellas palabras. Me alegra mucho que sea de tu agrado. Me gustaría pedir tu opinión acerca de una poesía que se titula Elegía a Paco de Lucía. Tengo intención de mandarla a un certamen de poesía y alguna mas en la recamara por si acaso. Está en poemas generales. Me gustaría saber tu opinión. De corazón...grandes bendiciones y cordiales saludos amiga mía.
 
Días de soledad y hastío,

como tantas tardes,

como tantas noches,

pasaba las horas el poeta

sentado en el porche de su cabaña

junto a su perro fiel

(Inseparable amigo).

Horas de tardes claras,

horas de noches serenas y calladas,

tan solo el latir de su corazón

se oía en el porche de la cabaña.

Se sentía el bardo como un jardín sin aromas,

como un cielo sin pájaros o

un rosal sin rosas

al no hallar inspiración.

Una tarde clara (como tantas),

sumido en pena y desesperación,

cuando el eco del ocaso

peinaba el prado que rodeaba su cabaña y

los pajarillos aun revoloteaban…

salió a caminar el poeta.

Vio una solitaria rosa que elegante erguía su tallo y

desnudaba su corola abriendo sus pétalos.

Se agachó para inhalar su aroma y

de sus ojos… brotó una lágrima.

Brotó porque esa fragancia,

le recordó a la primera rosa

que en una gélida tarde de invierno

le regaló a su esposa.

Volvió el trovador a la cabaña

con el aroma clavado en sus entrañas y

se adentró en silencio…

para llorar asolas.



Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 13/08/2014



Supongo el poeta tiene esas horas donde la vida pone condimentos al alma, presas las palabras hasta el ocurrir de la tinta que se hace palabra. Sentido, muy lindo poema! Saludos Luis.
 
Es tan bella la presentación de tu trabajo y es segunda vez que te leo. Me gusta el cuidado que pones en tu entrega poética. De cómo plasmas la temática, todo y nada qué decir porque hay magia en tu esencia y hace que todo reluzca, hasta la tristeza. Es tremenda obra de Arte. Encantada de conocer tus letras. Saludos, Luis. Muchas gracias.
 
E s una linda entrega Luis, sobre la nostalgia de aquel poeta, el final es demasiado emotivo, un abrazo.
 
Días de soledad y hastío,​


como tantas tardes,​


como tantas noches,​


pasaba las horas el poeta​


sentado en el porche de su cabaña​


junto a su perro fiel​


(Inseparable amigo).​


Horas de tardes claras,​


horas de noches serenas y calladas,​


tan solo el latir de su corazón​


se oía en el porche de la cabaña.​


Se sentía el bardo como un jardín sin aromas,​


como un cielo sin pájaros o​


un rosal sin rosas​


al no hallar inspiración.​


Una tarde clara (como tantas),


sumido en pena y desesperación,


cuando el eco del ocaso


peinaba el prado que rodeaba su cabaña y


los pajarillos aun revoloteaban…


salió a caminar el poeta.


Vio una solitaria rosa que elegante erguía su tallo y


desnudaba su corola abriendo sus pétalos.


Se agachó para inhalar su aroma y


de sus ojos… brotó una lágrima.


Brotó porque esa fragancia,


le recordó a la primera rosa


que en una gélida tarde de invierno


le regaló a su esposa.


Volvió el trovador a la cabaña


con el aroma clavado en sus entrañas y


se adentró en silencio…


para llorar asolas.




Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 13/08/2014

profundo y sin duda lleno de sentimiento así es el sentir de cada poeta, saludos
 
Días de soledad y hastío,​


como tantas tardes,​


como tantas noches,​


pasaba las horas el poeta​


sentado en el porche de su cabaña​


junto a su perro fiel​


(Inseparable amigo).​


Horas de tardes claras,​


horas de noches serenas y calladas,​


tan solo el latir de su corazón​


se oía en el porche de la cabaña.​


Se sentía el bardo como un jardín sin aromas,​


como un cielo sin pájaros o​


un rosal sin rosas​


al no hallar inspiración.​


Una tarde clara (como tantas),


sumido en pena y desesperación,


cuando el eco del ocaso


peinaba el prado que rodeaba su cabaña y


los pajarillos aun revoloteaban…


salió a caminar el poeta.


Vio una solitaria rosa que elegante erguía su tallo y


desnudaba su corola abriendo sus pétalos.


Se agachó para inhalar su aroma y


de sus ojos… brotó una lágrima.


Brotó porque esa fragancia,


le recordó a la primera rosa


que en una gélida tarde de invierno


le regaló a su esposa.


Volvió el trovador a la cabaña


con el aroma clavado en sus entrañas y


se adentró en silencio…


para llorar asolas.




Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 13/08/2014

Un hermoso poema Luis, donde mezclas el amor con la melancolía de un poeta que nego las inspiraciones (pienso yo) por el dolor que sentía al perder a la persona amada.
Un placer pasar por tus buenas composiciones amigo.
Un abrazo.
 
Conmovedora esa soledad que tan bien plasmas amigo Luis.
Pero el aroma de la rosa generosa le acompañará, siempre podrá volver a aspirar su aroma ofrecido.
Un abrazo en la amistad. Pili
 
Un hermoso poema Luis, donde mezclas el amor con la melancolía de un poeta que nego las inspiraciones (pienso yo) por el dolor que sentía al perder a la persona amada.
Un placer pasar por tus buenas composiciones amigo.
Un abrazo.
Admirado Ricardo, muy honrado con tu presencia dejando certeros comentarios en estas sentidas letras.
Muchas gracias poeta y amigo por tu presencia.
Cordial saludo y fraternal abrazo Ricardo
 
Conmovedora esa soledad que tan bien plasmas amigo Luis.
Pero el aroma de la rosa generosa le acompañará, siempre podrá volver a aspirar su aroma ofrecido.
Un abrazo en la amistad. Pili
Así es preciada Pili, el aroma de la rosa siempre lo llevará dentro.
Muy agradecido siempre por tu grata presencia dejando tus bellas letras.
Gran abrazo y saludos cordiales Pili.
 
Días de soledad y hastío,​


como tantas tardes,​


como tantas noches,​


pasaba las horas el poeta​


sentado en el porche de su cabaña​


junto a su perro fiel​


(Inseparable amigo).​


Horas de tardes claras,​


horas de noches serenas y calladas,​


tan solo el latir de su corazón​


se oía en el porche de la cabaña.​


Se sentía el bardo como un jardín sin aromas,​


como un cielo sin pájaros o​


un rosal sin rosas​


al no hallar inspiración.​


Una tarde clara (como tantas),


sumido en pena y desesperación,


cuando el eco del ocaso


peinaba el prado que rodeaba su cabaña y


los pajarillos aun revoloteaban…


salió a caminar el poeta.


Vio una solitaria rosa que elegante erguía su tallo y


desnudaba su corola abriendo sus pétalos.


Se agachó para inhalar su aroma y


de sus ojos… brotó una lágrima.


Brotó porque esa fragancia,


le recordó a la primera rosa


que en una gélida tarde de invierno


le regaló a su esposa.


Volvió el trovador a la cabaña


con el aroma clavado en sus entrañas y


se adentró en silencio…


para llorar asolas.




Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 13/08/2014

Encantador poema, un placer de lectura.
Lindo comienzo de semana.
Siempreviva.
 
Días de soledad y hastío,​


como tantas tardes,​


como tantas noches,​


pasaba las horas el poeta​


sentado en el porche de su cabaña​


junto a su perro fiel​


(Inseparable amigo).​


Horas de tardes claras,​


horas de noches serenas y calladas,​


tan solo el latir de su corazón​


se oía en el porche de la cabaña.​


Se sentía el bardo como un jardín sin aromas,​


como un cielo sin pájaros o​


un rosal sin rosas​


al no hallar inspiración.​


Una tarde clara (como tantas),


sumido en pena y desesperación,


cuando el eco del ocaso


peinaba el prado que rodeaba su cabaña y


los pajarillos aun revoloteaban…


salió a caminar el poeta.


Vio una solitaria rosa que elegante erguía su tallo y


desnudaba su corola abriendo sus pétalos.


Se agachó para inhalar su aroma y


de sus ojos… brotó una lágrima.


Brotó porque esa fragancia,


le recordó a la primera rosa


que en una gélida tarde de invierno


le regaló a su esposa.


Volvió el trovador a la cabaña


con el aroma clavado en sus entrañas y


se adentró en silencio…


para llorar asolas.




Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados 13/08/2014

Gran belleza y ternura imprimes en este preciosisim o poema que he disfrutado con gran emoción

Gran abrazo

Alfonso Espinosa
 

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