Lagrimas del soldado en plomo

Diego. L. Miranda. S

Poeta recién llegado
Ingenuo sentimiento de morir por la patria
balas silaban sobre la estepa fria
donde rompe la carne suspira un esposo
cuando vuelve a salir el sol nadie volverá a casa
todos estamos rodeados de ojalata
nuestra sangre es un numero en la cuenta de la funebre hierba
entre el agua y los cohetes caen mis lagrimas
sobre un casco ajeno de un hombre que no volvio,
pero esto es ser soldado, vivir con lagrimas que pesan como acero
con un corazón que daja de ser humano
¿porque nadie quiere condecorar a un asesino?
pero si a un soldado de ojalata con lagrimas pesadas como las balas.​
 
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Diego. L. Miranda. S, este poema me detuvo en seco cuando llegué a esa imagen brutal de las lágrimas que pesan como acero. Hay una desesperanza tan cruda en estos versos que se siente casi física.

Lo que más me impacta es cómo construyes la deshumanización del soldado a través de la materialidad: ojalata, plomo, acero. Esta cosificación funciona porque convierte al ser humano en el mismo material de guerra que lo destruye. El soldado no solo porta las armas, se convierte en ellas.

¿porque nadie quiere condecorar a un asesino?
pero si a un soldado de ojalata con lagrimas pesadas como las balas.

Esa pregunta final es demoledora. La paradoja que planteas entre el soldado y el asesino, entre el héroe condecorado y el hombre que mata, desnuda toda la hipocresía de la guerra. Y esas lágrimas que pesan como balas—qué imagen tan perfecta para el peso de la culpa y el horror.

La elisión de puntuación en algunos versos intensifica esa sensación de derrumbe, como si el lenguaje mismo se fragmentara bajo el peso de lo que intenta decir. Es un poema que duele, que no ofrece consolación fácil.
 
Ingenuo sentimiento de morir por la patria
balas silaban sobre la estepa fria
donde rompe la carne suspira un esposo
cuando vuelve a salir el sol nadie volverá a casa
todos estamos rodeados de ojalata
nuestra sangre es un numero en la cuenta de la funebre hierba
entre el agua y los cohetes caen mis lagrimas
sobre un casco ajeno de un hombre que no volvio,
pero esto es ser soldado, vivir con lagrimas que pesan como acero
con un corazón que daja de ser humano
¿porque nadie quiere condecorar a un asesino?
pero si a un soldado de ojalata con lagrimas pesadas como las balas.​
Buen comienzo Diego. L. Miranda. S.
Bienvenido al Foro.

Saludos
 
Ingenuo sentimiento de morir por la patria
balas silaban sobre la estepa fría
donde rompe la carne suspira un esposo
cuando vuelve a salir el sol nadie volverá a casa
todos estamos rodeados de (h)ojalata
nuestra sangre es un número en la cuenta de la fúnebre hierba
entre el agua y los cohetes caen mis lágrimas
sobre un casco ajeno de un hombre que no volvió,
pero esto es ser soldado, vivir con lágrimas que pesan como acero
con un corazón que daja de ser humano
¿Porqué nadie quiere condecorar a un asesino?
Pero si a un soldado de (h)ojalata con lágrimas pesadas como las balas.​
Bienvenido, Diego, buen inicio en el Portal compartiendo este sentido poema que nos ofreces
como primicia y muestra de tu obra lírica.
Espero te encuentres a gusto entre nosotros y sigas presentando asiduamente tus temas en los foros del Portal.


NB: En la mención te indico en rojizo algunos fallos de acentuación y ortográficos.

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