JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lagrimas Dulces y Saladas.
Lagrimas dulces y saladas
he derramado por ti,
saladas por tu ausencia
y dulces cuando te conocí.
Abrazos y besos sinceros,
son los que un día yo te di
cuando te dije te quiero,
y en la fragancia de tu cuerpo
perdido estuve.
mis sentidos vivieron,
y mi corazón radiante y palpitante
sonreía de felicidad,
tan solo por ti.
Y una plegaria al cielo
a diario pregonaba,
para que nunca te fueras
y siempre me amaras.
Pero aquí estoy
entre lágrimas dulces y saladas
entre el dolor insoportable
y mi desventura inconsolable.
entre la desesperanza triste
de mi alma muerta,
sin la ternura de tus besos
y sin las caricias de tus manos.
Esas que vuelvan a revivir mis días,
y que la luz de tu sol
ilumine mi cielo nuevamente,
y la obscuridad de mi soledad,
como el viento se vaya
y nunca más regrese.
Lagrimas dulces he derramado
cuando viví enamorado,
enamorado de tu inocente amor,
de ti, inocente paloma blanca,
dulce como la miel pura de tu alma.
y ahora que solo camino,
estoy derramando lágrimas saladas,
y es por tu inmisericorde olvido
que me has dado,
y que vive muy dentro de mí
en el corazón guardado,
que dejaste como herencia
a mí marchitada existencia.
Lagrimas dulces y saladas
he derramado por ti,
saladas por tu ausencia
y dulces cuando te conocí.
Abrazos y besos sinceros,
son los que un día yo te di
cuando te dije te quiero,
y en la fragancia de tu cuerpo
perdido estuve.
mis sentidos vivieron,
y mi corazón radiante y palpitante
sonreía de felicidad,
tan solo por ti.
Y una plegaria al cielo
a diario pregonaba,
para que nunca te fueras
y siempre me amaras.
Pero aquí estoy
entre lágrimas dulces y saladas
entre el dolor insoportable
y mi desventura inconsolable.
entre la desesperanza triste
de mi alma muerta,
sin la ternura de tus besos
y sin las caricias de tus manos.
Esas que vuelvan a revivir mis días,
y que la luz de tu sol
ilumine mi cielo nuevamente,
y la obscuridad de mi soledad,
como el viento se vaya
y nunca más regrese.
Lagrimas dulces he derramado
cuando viví enamorado,
enamorado de tu inocente amor,
de ti, inocente paloma blanca,
dulce como la miel pura de tu alma.
y ahora que solo camino,
estoy derramando lágrimas saladas,
y es por tu inmisericorde olvido
que me has dado,
y que vive muy dentro de mí
en el corazón guardado,
que dejaste como herencia
a mí marchitada existencia.