Despavorido y aterrorizado corrí,
por la vergüenza mortificado,
allí quedó mi valor crucificado,
no añoro todo lo que perdí.
Este gran trago del todo intomable,
este dolor apretado e indeleble,
cansino, intransigente e inolvidable,
Clavadas bien dentro dos afiladas cañas,
mi Manué y mi Irene mis hijos del alma,
atravesándome fieramente las entrañas.
Lagrimas agrías y amargas derramadas,
angustias ulceradas bien enquistadas,
agonías asfixiantes en mí enredadas.
Mis vástagos amados he perdido,
lamento lastimero al viento aullado,
llanto de un padre lastimado y caído.
No hay excusa,
no hay perdón,
por la vergüenza mortificado,
allí quedó mi valor crucificado,
no añoro todo lo que perdí.
Este gran trago del todo intomable,
este dolor apretado e indeleble,
cansino, intransigente e inolvidable,
Clavadas bien dentro dos afiladas cañas,
mi Manué y mi Irene mis hijos del alma,
atravesándome fieramente las entrañas.
Lagrimas agrías y amargas derramadas,
angustias ulceradas bien enquistadas,
agonías asfixiantes en mí enredadas.
Mis vástagos amados he perdido,
lamento lastimero al viento aullado,
llanto de un padre lastimado y caído.
No hay excusa,
no hay perdón,