abandes
Poeta recién llegado
No es de sabio ofrecer consejos, reza un mantra personal,
Sin embargo ahora anhelo a alguien que me sepa consolar,
Porque sufrimos los mismos vicios del ancestro medieval,
Desgraciada es la injusticia, una infinita y cruel fatalidad.
Absorto contemplo la vida, tras gritos de mi lúgubre cristal,
El mundo enciende iras, y pienso: ¡desdichado este arrabal!
En él busco ojos amigos, que den fe a esta infame fatalidad
Solo encuentro infortunio, una guerra sin tregua con la soledad.
Sin embargo ahora anhelo a alguien que me sepa consolar,
Porque sufrimos los mismos vicios del ancestro medieval,
Desgraciada es la injusticia, una infinita y cruel fatalidad.
Absorto contemplo la vida, tras gritos de mi lúgubre cristal,
El mundo enciende iras, y pienso: ¡desdichado este arrabal!
En él busco ojos amigos, que den fe a esta infame fatalidad
Solo encuentro infortunio, una guerra sin tregua con la soledad.