Mystique
Poeta recién llegado
Podría morder la distancia que inunda
este mar de separación.
Podría inventar los versos de amor
más afligidos, mientras mis lágrimas
andan a hurtadillas en la faz de
la congoja
Pero nuestros corazones están
tan imbricados; a pesar de este
abismo espumoso que encarcela
nuestro sentir, que no me atrevería
a gemir en voz alta.
Quiero que me recuerdes como
el último día que bailamos junto
a la barca
Hay un deseo platinado que danza
en las costas de la soledad y la luna
refleja memorias preñadas con tu
risa y susurrados Te amo-
Cierro mis ojos y respiro profundo;
la fragancia de rosas en tu cabello,
me besa en hálitos de dulce provocación;
y suplico por un breve instante de tu
pícara seducción
Tu última carta aun arde con una
tonada fúnebre; y su aroma desfila
frente a mí con muescas de absoluto
abandono.
He escrito una y mil veces la misma
misiva, buscando a tientas las palabras
precisas; pero mi musa se marchó dentro
de tu última sonrisa durante nuestra
despedida
Lloraré tu ausencia a la quilla de esta
barca; cada día y cada noche; hasta que
regreses a llevarme y naveguemos juntos
de nuevo
este mar de separación.
Podría inventar los versos de amor
más afligidos, mientras mis lágrimas
andan a hurtadillas en la faz de
la congoja
Pero nuestros corazones están
tan imbricados; a pesar de este
abismo espumoso que encarcela
nuestro sentir, que no me atrevería
a gemir en voz alta.
Quiero que me recuerdes como
el último día que bailamos junto
a la barca
Hay un deseo platinado que danza
en las costas de la soledad y la luna
refleja memorias preñadas con tu
risa y susurrados Te amo-
Cierro mis ojos y respiro profundo;
la fragancia de rosas en tu cabello,
me besa en hálitos de dulce provocación;
y suplico por un breve instante de tu
pícara seducción
Tu última carta aun arde con una
tonada fúnebre; y su aroma desfila
frente a mí con muescas de absoluto
abandono.
He escrito una y mil veces la misma
misiva, buscando a tientas las palabras
precisas; pero mi musa se marchó dentro
de tu última sonrisa durante nuestra
despedida
Voy a maldecir los siete mares hasta
que te regresen a mi playa; voy a hechizar
a las sirenas y enjaularlas en mi bahía;
para exigirle al mismísimo Neptuno
que te traiga a casa
que te regresen a mi playa; voy a hechizar
a las sirenas y enjaularlas en mi bahía;
para exigirle al mismísimo Neptuno
que te traiga a casa
Lloraré tu ausencia a la quilla de esta
barca; cada día y cada noche; hasta que
regreses a llevarme y naveguemos juntos
de nuevo
Porque no existe amor que pueda tomar
tu lugar, y no hay un reposo más feliz
para tu corazón; que las almohadas
de mi anhelante alma
tu lugar, y no hay un reposo más feliz
para tu corazón; que las almohadas
de mi anhelante alma