TiempOMuertO
Poeta fiel al portal
Una a una,
ocultas las cicatrices
en tu rostro,
tus lagrimas se dejan caer,
una se detiene en tu mejilla,
negándose a ser olvidada,
la herida se vuelve a abrir,
y vuelve a sangrar,
arde y arde,
una vez más,
tu cuerpo cae,
oprimido por el peso
de su propia tristeza,
las sombras oscurecen tu alma,
opacando aquellas
alegrias fingidas,
la sangre sigue fluyendo,
mezclando su calor,
con la frialdad,
de esta oscuridad,
y tu grito desesperado,
tu lamento,
se convierte en un susurro,
que se va desvaneciendo suavemente,
en este lúgubre ambiente.
ocultas las cicatrices
en tu rostro,
tus lagrimas se dejan caer,
una se detiene en tu mejilla,
negándose a ser olvidada,
la herida se vuelve a abrir,
y vuelve a sangrar,
arde y arde,
una vez más,
tu cuerpo cae,
oprimido por el peso
de su propia tristeza,
las sombras oscurecen tu alma,
opacando aquellas
alegrias fingidas,
la sangre sigue fluyendo,
mezclando su calor,
con la frialdad,
de esta oscuridad,
y tu grito desesperado,
tu lamento,
se convierte en un susurro,
que se va desvaneciendo suavemente,
en este lúgubre ambiente.
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