Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la alta montaña bravía
Corrompe el aire el horizonte
De vida confusa y abatida
Con gritos de amor el hombre
Despierta al vuelo la azul gaviota
Marcada con viento al norte
Danzan lamentos de su apatía
Soledad de vida que aun esconde
Comienza entonces la gran corrida
Y de nuevo tropieza el torpe
Desesperado en su tonta huida
Cabalga luego a todo galope
Huye de su rutina aburrida
Saltando río también monte
Su esperanza de amor fallida
Descansa pronto cual quijote
Lamentos negros de despedida
Cárcel en cuerpo como barrote
La gaviota vuelve con ala herida
Sucumbe a gritos de nuevo el hombre
Corrompe el aire el horizonte
De vida confusa y abatida
Con gritos de amor el hombre
Despierta al vuelo la azul gaviota
Marcada con viento al norte
Danzan lamentos de su apatía
Soledad de vida que aun esconde
Comienza entonces la gran corrida
Y de nuevo tropieza el torpe
Desesperado en su tonta huida
Cabalga luego a todo galope
Huye de su rutina aburrida
Saltando río también monte
Su esperanza de amor fallida
Descansa pronto cual quijote
Lamentos negros de despedida
Cárcel en cuerpo como barrote
La gaviota vuelve con ala herida
Sucumbe a gritos de nuevo el hombre
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