Por el mundo he dejado jirones de mi pecho,
mis leves alegrias y mis hondas tristezas,
meditando he ido por los pueblos, desecho,
observando quimeras, bellezas y pobrezas.
He visto en mis andanzas la pena con su garra,
el vicio que corrompe, la llaga que supura,
las querellas del pobre que sus carnes desgarra,
y de los huerfanos tristes sus oraciones puras.
No persiguen anhelos, no persiguen quimeras,
un pan duro y amargo les basta en la jornada,
al hablarles musitan sus congojas sinceras,
y ellos hablan de penas y de pobrezas pasadas.
Son parias que en la vida no han tenido placeres,
han seguido la ruta cubierta de dolores,
en su noche de penas no han tenido quereres,
y beben en sus copas amargos sinsabores.
Prefiero la calma y la paz provinciana de mi pueblo,
a otras areas manchadas con la sangre de mil razas humanas.
Yo prefiero el letargo de tu paz pueblerina,
a otros pueblos que olvidaron sus dioses por matar y matar.
Barrio de mi pueblo, hoy que estoy a tu vera,
rendido y agobiado por las marchas de otrora,
te he contado mis cuitas con la fe valedera
que he adquirido vagando y, que en mi pecho esta ahora.
***************
Disculpen la falta de acentos, este teclado no me permite ponerlos.
mis leves alegrias y mis hondas tristezas,
meditando he ido por los pueblos, desecho,
observando quimeras, bellezas y pobrezas.
He visto en mis andanzas la pena con su garra,
el vicio que corrompe, la llaga que supura,
las querellas del pobre que sus carnes desgarra,
y de los huerfanos tristes sus oraciones puras.
No persiguen anhelos, no persiguen quimeras,
un pan duro y amargo les basta en la jornada,
al hablarles musitan sus congojas sinceras,
y ellos hablan de penas y de pobrezas pasadas.
Son parias que en la vida no han tenido placeres,
han seguido la ruta cubierta de dolores,
en su noche de penas no han tenido quereres,
y beben en sus copas amargos sinsabores.
Prefiero la calma y la paz provinciana de mi pueblo,
a otras areas manchadas con la sangre de mil razas humanas.
Yo prefiero el letargo de tu paz pueblerina,
a otros pueblos que olvidaron sus dioses por matar y matar.
Barrio de mi pueblo, hoy que estoy a tu vera,
rendido y agobiado por las marchas de otrora,
te he contado mis cuitas con la fe valedera
que he adquirido vagando y, que en mi pecho esta ahora.
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Disculpen la falta de acentos, este teclado no me permite ponerlos.