El Sultán de la Poesía
Poeta fiel al portal
Al tocar el filo de la noche tu cuerpo,
mi boca se convierte en fuente
y los besos en cántaro de saliva ardiente,
entreabren cortinas luminosas de deseos
y aprendo, a amarte en la Sofía de tu cuerpo.
Cuando por un artilugio, apareces
derramada sobre mi piel
comprendo lo frágil que es negarme
a la osadía de amarte sin tenerte a un centímetro de mi aire,
entonces comprendo las tantas veces
que creí morir imaginándote, aquí dentro.
No existe amargo tormento que aquel
que se padece en la mente,
cuando la realidad se desflora en las manos.
Ahora que estoy solo, enclaustrado, entre
tus piernas ausentes,
clavado en tu costilla más íntima,
ahogado en tus pechos helados,
bebo sorbo a sorbo la curvatura de tu vientre
y la recorro lamiendo mis ojos
con imágenes que descalzan mi tranquilidad
mientras hierves en otro ocaso
lo que dejaste guardado en la fauna
de mis pletóricas noches mojado en ti.
ELSP
mi boca se convierte en fuente
y los besos en cántaro de saliva ardiente,
entreabren cortinas luminosas de deseos
y aprendo, a amarte en la Sofía de tu cuerpo.
Cuando por un artilugio, apareces
derramada sobre mi piel
comprendo lo frágil que es negarme
a la osadía de amarte sin tenerte a un centímetro de mi aire,
entonces comprendo las tantas veces
que creí morir imaginándote, aquí dentro.
No existe amargo tormento que aquel
que se padece en la mente,
cuando la realidad se desflora en las manos.
Ahora que estoy solo, enclaustrado, entre
tus piernas ausentes,
clavado en tu costilla más íntima,
ahogado en tus pechos helados,
bebo sorbo a sorbo la curvatura de tu vientre
y la recorro lamiendo mis ojos
con imágenes que descalzan mi tranquilidad
mientras hierves en otro ocaso
lo que dejaste guardado en la fauna
de mis pletóricas noches mojado en ti.
ELSP