Pero éramos como lámparas rojas
Que sin dudarlo un minuto nos encendíamos
Pero apenas empezado ya teníamos la agonía
De saber que por la mañana todo esto se perdería
Pero éramos como lámparas rojas
Iluminando nuestro cuerpo y no el pensamiento
Deseando que la noche sea larga
Tan larga como este deseo
Pero éramos como lámparas rojas
Que en la agonía de la noche
Intentábamos avivar nuestras llamas
Pero el día envenenado mataba el incendio y dejaba cenizas
Pero éramos como lámparas rojas
Que bastaban cenizas para volver a prendernos
Y en la noche nos acariciábamos
Y en el día nos esperábamos
Pero éramos como lámparas rojas
Que algún día dejaron de prenderse
Y dejaron el calor y la luz
Aunque sea de noche aunque sea de día