LAOCOONTE
Como Ícaro abatido en el cenit de su vuelo
como lágrima cuajada bajo el párpado,
o pecio sometido a la eterna
afrenta del olvido.
Como un muñón hiriente que blande
una garra o un aullido,
que se aferra al doloroso vacío
del tiempo muerto.
Como arpa eólica que espera
el viento redentor que la haga viva,
que convoque con su sonar armonioso
a las equívocas sirenas.
Forma que se ciñe y se constriñe
a su exacta oquedad sin universo,
forjada ya en la oscura certidumbre
del fracaso.
Pero un fuego trémulo arde aún en sus entrañas,
como en una vieja raíz desenterrada.
Un mínimo fuego que concita la memoria y sus contornos,
donde germina el recuerdo.
Eres todavía, Laocoonte redivivo,
Laocoonte estremecido en tu agónica contienda.
Grito premonitorio que anunció la fatal trampa
y hoy recuerda a los aún vivos que continúa la falacia.
Sigue gritando a los tiempos y a los vientos, Laocoonte,
desde tu torturada memoria, desde tu mineral apariencia.
Alguna voz te hará eco. Alguien en tu nombre
puede salvar la ciudad.
TimeoDanaos et dona ferentes(Desconfíode los griegos incluso cuando traen regalos)Como Ícaro abatido en el cenit de su vuelo
como lágrima cuajada bajo el párpado,
o pecio sometido a la eterna
afrenta del olvido.
Como un muñón hiriente que blande
una garra o un aullido,
que se aferra al doloroso vacío
del tiempo muerto.
Como arpa eólica que espera
el viento redentor que la haga viva,
que convoque con su sonar armonioso
a las equívocas sirenas.
Forma que se ciñe y se constriñe
a su exacta oquedad sin universo,
forjada ya en la oscura certidumbre
del fracaso.
Pero un fuego trémulo arde aún en sus entrañas,
como en una vieja raíz desenterrada.
Un mínimo fuego que concita la memoria y sus contornos,
donde germina el recuerdo.
Eres todavía, Laocoonte redivivo,
Laocoonte estremecido en tu agónica contienda.
Grito premonitorio que anunció la fatal trampa
y hoy recuerda a los aún vivos que continúa la falacia.
Sigue gritando a los tiempos y a los vientos, Laocoonte,
desde tu torturada memoria, desde tu mineral apariencia.
Alguna voz te hará eco. Alguien en tu nombre
puede salvar la ciudad.
Eneida
Ilust.: "Laocoonte". El Greco.