Larga espera

kique

Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegó temprano, como cada día, envuelta en sus ajados ropajes y se sentó en el suelo. Al lado puso un viejo cuenco y un desgastado cartón en el que podía leerse, como si fuera un epitafio:
POR FABOR AYUDEME NO TENGO QUE COMER.
Después doblo su mirada, mas por el dolor que por el hambre, y se sumergió en el vacío temporal.


De repente el golpe de una moneda en el plato, le hizo responder: Gracias, vaya con Dios, y volvió a sumirse en su vacío. Una voz, esta vez, le contestó: Quede con él.
Volvió a la realidad y levantando la vista vio que entraba ya en la Iglesia.
 
Llegó temprano, como cada día, envuelta en sus ajados ropajes y se sentó en el suelo. Al lado puso un viejo cuenco y un desgastado cartón en el que podía leerse, como si fuera un epitafio:
POR FABOR AYUDEME NO TENGO QUE COMER.
Después doblo su mirada, mas por el dolor que por el hambre, y se sumergió en el vacío temporal.


De repente el golpe de una moneda en el plato, le hizo responder: Gracias, vaya con Dios, y volvió a sumirse en su vacío. Una voz, esta vez, le contestó: Quede con él.
Volvió a la realidad y levantando la vista vio que entraba ya en la Iglesia.


soy de las persona que dejé de depender de lo que se espera, pues se dice por ahí que no deberíamos esperar algo, quizá sí, quizá no, porque a veces nada nos llega, abrazos
 
Saludos Kique... De alguna manera, este trabajo tuyo nos deja un mensaje. Pareciera intuirse un escenario, conocido, y luego saltas con un final consolador.
 
soy de las persona que dejé de depender de lo que se espera, pues se dice por ahí que no deberíamos esperar algo, quizá sí, quizá no, porque a veces nada nos llega, abrazos
Gracias por tu paso y comentario.
La esperanza es esencia en frasco difícil de abrir, cuando se consigue inunda de aroma.
Un beso
 
Llegó temprano, como cada día, envuelta en sus ajados ropajes y se sentó en el suelo. Al lado puso un viejo cuenco y un desgastado cartón en el que podía leerse, como si fuera un epitafio:
POR FABOR AYUDEME NO TENGO QUE COMER.
Después doblo su mirada, mas por el dolor que por el hambre, y se sumergió en el vacío temporal.


De repente el golpe de una moneda en el plato, le hizo responder: Gracias, vaya con Dios, y volvió a sumirse en su vacío. Una voz, esta vez, le contestó: Quede con él.
Volvió a la realidad y levantando la vista vio que entraba ya en la Iglesia.
Una imagen exacta de la realidad a la que nos hemos acostumbrado.
me gustó. saludos de luzyabsenta
 

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