Imbuidas en danza matutina
preludio del goloso pecoreo,
ataviadas “zum,zum” del revoleo
al néctar el enjambre se avecina.
Las obreras, en clave danzarina
trasiegan en el dulce pastoreo
el polen. Perpetúa el ajetreo
la colmena hasta que el sol declina.
La mano del mielero en el panel
con singular destreza se desliza
y la miel en sus labios correr deja.
Partículas de oro que en tropel
se funden en caricia. Así erotiza
la dulzura del beso de la abeja.
preludio del goloso pecoreo,
ataviadas “zum,zum” del revoleo
al néctar el enjambre se avecina.
Las obreras, en clave danzarina
trasiegan en el dulce pastoreo
el polen. Perpetúa el ajetreo
la colmena hasta que el sol declina.
La mano del mielero en el panel
con singular destreza se desliza
y la miel en sus labios correr deja.
Partículas de oro que en tropel
se funden en caricia. Así erotiza
la dulzura del beso de la abeja.