*Sabrina*
Una niña gris
Se abren los brazos de par en par,
obnubilando el desierto de arena
cuyos paisajes se esconden
debajo de las alas pragmáticas del tiempo.
No existen verbos satinados
sólo suenan ecos
que morbosamente
juegan con el espacio.
El relámpago de oro
y sus tulipanes morados
borran las huellas
de esas manos
de cuna
que no me cargan.
Desoladas alas de un sueño casi imperceptible.
Saboreo el conocimiento
certero de que sus ojos
siempre mirarán
hacia otra parte,
deseando que el ciclo vicioso
del día y la noche
termine con el amanecer de un mañana
en el cual yo no esté rezando por una orilla.
Tengo incrustada en la vena
una jeringa del tiempo
que no tuve,
ansiosa,
perdida en lisérgicas alucinaciones
con las rodillas ensangrentadas
de tanto saltar y caer
esquivando el momento...
Pero, ¿Quién puede enfrentar a aquél que le inserta más agujas al tiempo?
El sendero que llevan recorriendo
mis pensamientos
se achica,
se desgastan las ilusiones
que producen
el efecto de las horas
y voy
caminando descalza hacia la noche
vertiendo soledades debajo
de la almohada.
*Tic,Tac*
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