P
Paloma Martin
Invitado
Si pudiera ser una canción
vagaría liviana sin piel ni pesares
subiendo por las ramas
de las notas que se enredan,
en las hojas de un pentagrama.
Si pudiera ser música
y cuando suenan los acordes
ser tan leve y diminuta
como un murmullo
o un suspiro en tus oídos
y de tu boca,
ser un suave silbido.
Si tan sólo hoy pudiera hacer
que a mi poesía le crecieran
las alas de una melodía,
la liberaría del presidio
de los renglones
para que fuera a buscar
el rincón donde van
a anidar todas las notas.
La echaría a volar
en el cielo de una partitura
para que se pose,
después de todo el recorrido
tras los crsitales de tu ventana
y que te llame,
con el sonido de un ave
y el aleteo de la canción...
que tú sabes.
vagaría liviana sin piel ni pesares
subiendo por las ramas
de las notas que se enredan,
en las hojas de un pentagrama.
Si pudiera ser música
y cuando suenan los acordes
ser tan leve y diminuta
como un murmullo
o un suspiro en tus oídos
y de tu boca,
ser un suave silbido.
Si tan sólo hoy pudiera hacer
que a mi poesía le crecieran
las alas de una melodía,
la liberaría del presidio
de los renglones
para que fuera a buscar
el rincón donde van
a anidar todas las notas.
La echaría a volar
en el cielo de una partitura
para que se pose,
después de todo el recorrido
tras los crsitales de tu ventana
y que te llame,
con el sonido de un ave
y el aleteo de la canción...
que tú sabes.
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