Oscar-Pineda
Poeta asiduo al portal
Pintas tus ojos de rubí
y de púrpura tus labios
aunque yo, no sea un sabio
mi corazón piensa en ti
desde aquel día que te vi
cuando moría el ocaso
que fuimos paso a paso
entregándonos el romance
arrollados por un cauce
al fondo de un remanso.
Esa tarde cariñosa
clara y dulce como la miel
Pola parecía un clavel
al lado de una rosa
y te veías tan hermosa
con ese, vestido verde
mi corazón, casi se pierde
cuando te di, aquel beso
que te sirvió de embeleso
para que siempre me recuerdes.
En mis noches solitarias
siento sonar un cordaje
y miro, en un paisaje
una flor de trinitaria
Pola, es mi luminaria
en los fríos de verano
hechizo fugaz cotidiano
me traen las alas, del viento
y es como un aliento
ese, recuerdo lejano.
y de púrpura tus labios
aunque yo, no sea un sabio
mi corazón piensa en ti
desde aquel día que te vi
cuando moría el ocaso
que fuimos paso a paso
entregándonos el romance
arrollados por un cauce
al fondo de un remanso.
Esa tarde cariñosa
clara y dulce como la miel
Pola parecía un clavel
al lado de una rosa
y te veías tan hermosa
con ese, vestido verde
mi corazón, casi se pierde
cuando te di, aquel beso
que te sirvió de embeleso
para que siempre me recuerdes.
En mis noches solitarias
siento sonar un cordaje
y miro, en un paisaje
una flor de trinitaria
Pola, es mi luminaria
en los fríos de verano
hechizo fugaz cotidiano
me traen las alas, del viento
y es como un aliento
ese, recuerdo lejano.