Están llenándose de algas
El dique de tus espejos
Y luces están soltando
Los ojos en sus reflejos.
Se han llenado de lluvia
Las gotas en el pañuelo
Y en la boca humedecida
Se aprisionan tus cabellos
Por ti pasan las horas
Heridas del viejo tiempo
Y a esas manos llega el cielo
Con su inefable silencio
De lo profundo del río
¡Se sabe sólo ahogándose!
Cuando en un breve vacío
Se mojan los pies de espanto
Y se apagan las cenizas
Del fuego que ha ardido tanto.
De tus ojos en el dique
El musgo se va enterando,
En la mirada navega
Aquello que quieres tanto
Mientras las algas del muerto
Despiertan resucitando.
Las ondas de las aguas
Se suman a la esperanza
De los dedos deslizando
En las orillas del campo.
Cascada repentina cuece
Sus fulgores en la boca
Y se mojan las montañas
Cuando tu sed me trastoca.
Por eso en el aire sigue
El perfume de tus rosas,
Las que quedan en el dique
Abandonadas y rotas
Se consuelan con mis manos
Que las abrazan y tocan,
Se consuelan con mis ojos
Que las riegan y la evocan.
El dique de tus espejos
Y luces están soltando
Los ojos en sus reflejos.
Se han llenado de lluvia
Las gotas en el pañuelo
Y en la boca humedecida
Se aprisionan tus cabellos
Por ti pasan las horas
Heridas del viejo tiempo
Y a esas manos llega el cielo
Con su inefable silencio
De lo profundo del río
¡Se sabe sólo ahogándose!
Cuando en un breve vacío
Se mojan los pies de espanto
Y se apagan las cenizas
Del fuego que ha ardido tanto.
De tus ojos en el dique
El musgo se va enterando,
En la mirada navega
Aquello que quieres tanto
Mientras las algas del muerto
Despiertan resucitando.
Las ondas de las aguas
Se suman a la esperanza
De los dedos deslizando
En las orillas del campo.
Cascada repentina cuece
Sus fulgores en la boca
Y se mojan las montañas
Cuando tu sed me trastoca.
Por eso en el aire sigue
El perfume de tus rosas,
Las que quedan en el dique
Abandonadas y rotas
Se consuelan con mis manos
Que las abrazan y tocan,
Se consuelan con mis ojos
Que las riegan y la evocan.