PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Almas que lloran, nubes de ángeles,
tempestad celeste, trueque de romances...
Qué no te extrañe, sumido en la espesura de los valles.
Estoy por suceder, estoy por derrumbarme...
Y si no tengo una palabra sincera,
cómo sabré que fue certera,
más que por los vientos que la mueven cuando todavía es tierna.
Rima mi suerte al compás de tus ilusiones,
y mis propias conclusiones
se vuelven aridez subjetiva de sublimes hechos.
Giran mis ojos de loco desvarío de tiempo plástico
donde son envasados cual recuerdos.
Fuerza majestuosa naturaleza que se alimenta de suspenso,
la acción no basta hasta que rompe el límite,
el silencio explota con el poder de aglutinados soles extinguiendo
para manchar la oscuridad de infinito sílice.
Hoy despojado de alegría, hasta de tristeza,
me rindo ante los suaves sonidos del arroyo
que me calman la sed de ser estar, de sentir, de todo.
Esta noche hasta la brisa me estorba,
quizás es porque la soledad que me arropa quiere estar realmente sola.
Pedacitos de mi caen en el piso ya secos de lagrimas,
es una elegía a la nostalgia lo que canta el alma.
Quiero quedar pendiendo en tu mirada,
como chispa de tranquilidad, como río de la calma .
tempestad celeste, trueque de romances...
Qué no te extrañe, sumido en la espesura de los valles.
Estoy por suceder, estoy por derrumbarme...
Y si no tengo una palabra sincera,
cómo sabré que fue certera,
más que por los vientos que la mueven cuando todavía es tierna.
Rima mi suerte al compás de tus ilusiones,
y mis propias conclusiones
se vuelven aridez subjetiva de sublimes hechos.
Giran mis ojos de loco desvarío de tiempo plástico
donde son envasados cual recuerdos.
Fuerza majestuosa naturaleza que se alimenta de suspenso,
la acción no basta hasta que rompe el límite,
el silencio explota con el poder de aglutinados soles extinguiendo
para manchar la oscuridad de infinito sílice.
Hoy despojado de alegría, hasta de tristeza,
me rindo ante los suaves sonidos del arroyo
que me calman la sed de ser estar, de sentir, de todo.
Esta noche hasta la brisa me estorba,
quizás es porque la soledad que me arropa quiere estar realmente sola.
Pedacitos de mi caen en el piso ya secos de lagrimas,
es una elegía a la nostalgia lo que canta el alma.
Quiero quedar pendiendo en tu mirada,
como chispa de tranquilidad, como río de la calma .