marquelo
Negrito villero
He dejado de pasar por la aureola de tu seno derecho
La inevitable caída
El paso profundo al centro de la Tierra
La huída del viento cómplice de jaulas cuyos pájaros
se elevaron como un motor supersónico
Y tu seno que quiere gotear
Y me desconcertante huída chocando con todas las paredes
la locura tatuada en la espalda
Y tu reino revela su extensión a un buey labrador
He dejado de pasar por la aureola de tu seno derecho
El espejismo de todos los túneles
invitan a enceguecer a cualquier andariego con ojos de peregrino
y cuando el aire prensa mi nariz
mi ojos caen y de su pequeña sombra las cosas desaparecen como en un eclipse
luego
pasaré triunfal en mi biga por la aureola de tu seno izquierdo
al amanecer antes del pecado.
La inevitable caída
El paso profundo al centro de la Tierra
La huída del viento cómplice de jaulas cuyos pájaros
se elevaron como un motor supersónico
Y tu seno que quiere gotear
Y me desconcertante huída chocando con todas las paredes
la locura tatuada en la espalda
Y tu reino revela su extensión a un buey labrador
He dejado de pasar por la aureola de tu seno derecho
El espejismo de todos los túneles
invitan a enceguecer a cualquier andariego con ojos de peregrino
y cuando el aire prensa mi nariz
mi ojos caen y de su pequeña sombra las cosas desaparecen como en un eclipse
luego
pasaré triunfal en mi biga por la aureola de tu seno izquierdo
al amanecer antes del pecado.
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