danie
solo un pensamiento...
Tina la reina del sado
Me gusta el estiércol,
me fascina el estiércol cuando se pega en las suelas de los zapatos
y se hace una pasta de moho e inmundicia,
porque así puedo darme el lujo de ensuciar la alcoba de Tina
¡ Mi Tina!
Esa amante veinteañera y rezagada que se irrita fácilmente.
Esa amante tan distinguida y garbosa,
la maestra que siempre me da cátedra
en los juegos sicalípticos y libídines.
Me gusta el hollín de los colectivos y la polvareda del urbanismo,
me encanta ensuciarme y revolcarme como un cerdo en los tachos de basura,
llegar con ese hedor pestilente a su morada.
Ese sudor que empapa mi cuerpo para que ella lo lama,
esa secreción que me hace mas varonil digno de un macho alfa.
Ella siempre me agrede diciéndome que no le gusta
y me grita enérgicamente:
-Vete a bañar, hueles como una bestia pestilente
¡No eres un hombre, eres un ruin animal!
Eres repugnante y me das náuseas.
Pero sé que en el fondo le gusta tener un cuerpo varonil para poder dominar.
Sé que le gusta el olor a alcohol barato que mana mi aliento,
producto del vodka Igor
¡Es qué mi salario no da para un Absolut, ni siquiera un Smirnoff!
Ese vodka barato mezclado con la nicotina
haciendo un bálsamo embriagador para sus sentidos,
ese aroma hace que el nuevo perfume de Antonio Banderas sea para maricas
¡Quién quiere a ese puto teniéndome a mí! ¡Un Johnny Tolengo en la cama!
Es que esta amante mimada me tiene loco,
me exaspera las hormonas cuando me grita
y yo hago todo lo posible para desobedecerla,
para que se enoje y se ponga tan seductora como a mí me encanta.
Cuando se viste de puta y me dice que merezco un castigo por mi jactancia,
mi miembro y yo se ofrecen con pomposa pleitesía.
Me encanta cuando se viste con lencería de cuero negro y encaje,
botas de talonera altas hasta la rodillas
y esos hilos dentales que recorren su cuerpo
dejando nada para la imaginación,
todo perceptible y palpable.
Falta su látigo, fiel compañero de su protocolar seductivo
¡Cómo extraño esa dócil goma flagelando mi cuerpo!
Sentir la parte del látex en mi cuerpo
es lo que más me excita
liberando una erupción en mi miembro
que casi siempre termina con una eyaculación precoz.
¡Ella es la gran mademoiselle Tina!
La prodigada majestad de los cabarets y burdeles,
reina de sado y de alto ranking para viejos verdes como yo
¡Te puede dar maravillas qué ni comprendes!
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