Jose Carlos Botto Cayo
Poeta adicto al portal
Bajo las barbas de un país
se escondia un tirano
que comía niños
como primer plato
Muchos hombres le temían
creyendolo un semi dios
que en las noches
se transformaba en leon
Muchos de ellos
ante semejante presencia
buscaban puertas falsas
para escapar de su isla
El tirano de la barba
sonreia ante las noticias
mientras los temerosos cobardes
cabalgaban olas hacia el imperio
Noticas e informes increibles
creaban estos desertores del tiempo
comulgando asi un odio
igualable solo a su miedo
Mientras en la isla eterna
los niños eran devorados
dejando solo un recuerdo
de esos huesitos pardos
Derechos humanos clamaban los gusanos
que desde sus comodas residencias
buscaban titulos nobiliarios
que alguna vez en la isla hubieron
se escondia un tirano
que comía niños
como primer plato
Muchos hombres le temían
creyendolo un semi dios
que en las noches
se transformaba en leon
Muchos de ellos
ante semejante presencia
buscaban puertas falsas
para escapar de su isla
El tirano de la barba
sonreia ante las noticias
mientras los temerosos cobardes
cabalgaban olas hacia el imperio
Noticas e informes increibles
creaban estos desertores del tiempo
comulgando asi un odio
igualable solo a su miedo
Mientras en la isla eterna
los niños eran devorados
dejando solo un recuerdo
de esos huesitos pardos
Derechos humanos clamaban los gusanos
que desde sus comodas residencias
buscaban titulos nobiliarios
que alguna vez en la isla hubieron