BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dónde están las bestias
las del látigo nocturno
aquellas viejas vestales
de duro y negro luto.
De piedra casi, de portuarios
metrónomos, instalados
en la ciudad fundada, como
un fantasma sobre las aguas.
Dónde sí, quedaron las bestias;
las ocultas miradas de nostalgia,
los besos infamantes que propiciaban
compacto amor de siglos y acémilas.
Dale, dale al látigo, amor mío,
que no reste una sola cerilla sobre
los terraplenes de la ira y la envidia.
Dónde, sí, están las bestias-.
©
las del látigo nocturno
aquellas viejas vestales
de duro y negro luto.
De piedra casi, de portuarios
metrónomos, instalados
en la ciudad fundada, como
un fantasma sobre las aguas.
Dónde sí, quedaron las bestias;
las ocultas miradas de nostalgia,
los besos infamantes que propiciaban
compacto amor de siglos y acémilas.
Dale, dale al látigo, amor mío,
que no reste una sola cerilla sobre
los terraplenes de la ira y la envidia.
Dónde, sí, están las bestias-.
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