Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Deberíamos calzarnos las botas del abuelo
que pisaban el barro sin miedos estúpidos.
Nada es más valioso que la zancada libre
a la que no le preocupa la muerte digna.
Vivir respirando el aire de las migajas
no deja de ser un ahogo en cuerpo dibujado.
Si les seguimos dejando creerse dignos
calentarán sus pies sobre nuestra espalda
mientras ríen anécdotas de nuestra especie
nacida para recolectarles el algodón.
Siendo superiores en número y capacidad
les dejamos comerse islas y mares
mientras les ponemos la mesa limpia
y les ofrecemos nuestros hijos vírgenes.
No tendremos perdón si no despertamos
ante una aguja tan afilada y profunda
que nos quiere recordar como las células
desde la que se inició la historia.
que pisaban el barro sin miedos estúpidos.
Nada es más valioso que la zancada libre
a la que no le preocupa la muerte digna.
Vivir respirando el aire de las migajas
no deja de ser un ahogo en cuerpo dibujado.
Si les seguimos dejando creerse dignos
calentarán sus pies sobre nuestra espalda
mientras ríen anécdotas de nuestra especie
nacida para recolectarles el algodón.
Siendo superiores en número y capacidad
les dejamos comerse islas y mares
mientras les ponemos la mesa limpia
y les ofrecemos nuestros hijos vírgenes.
No tendremos perdón si no despertamos
ante una aguja tan afilada y profunda
que nos quiere recordar como las células
desde la que se inició la historia.
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