demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
Las brisas egoístas.
vaga entre sendas de infortunio,
como impulsada por una diosa,
que odia ver sonrisas en junio.
Derrama el viento hojas del laurel,
sobre una esmeralda laguna,
donde tan tibio como tan cruel,
se agita el rostro de la luna.
Y entre la brisa, y entre la tormenta
en algún lugar yace escondida,
una mirada que aún intenta,
viajar sobre esta brisa perdida.
¿No movía la brisa su pelo lento?
¿Y no llevaba ecos de su cantar?
ahora solo lleva un triste cuento,
que se pierde en los brazos de la mar.
Brisa, llevas aún, brillo de sus luceros,
y sé que en algún lugar la escondes,
Brisa, mira mis ojos plañideros,
y dime dónde la escondes ¿adónde?
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