Quizá en la profundidad de lo desconocido,
en las fronteras de lo insólito
y en los límites vedados al corazón profano,
lozano y reluciente, reina el amor prohibido,
obra y señal de las augustas hazañas
del ser que se transfigura enamorado,
en una forma de acercamiento de lo terrenal con lo divino,
en una deliciosa trasgresión,
en la búsqueda de una experiencia de abismo y paraíso,
de premio y de castigo,
por alcanzar una experiencia gratificante y estremecedora,
acariciante y de látigo a la vez,
de sacudida y de transformación,
para preguntarse, esclarecido,
¿qué pasa con el mundo?,
y, ¿qué sucede con mi corazón?
No los culpa, pero tienen mucho que ver
la soledad y el vacío,
el abandono y el olvido,
la tristeza y la amargura,
La frase labrada y el pensamiento original,
el tratamiento armonioso de un tema trivial,
convierten en melodía los diálogos de paso
con el objeto precioso que es su adoración
en el altar escondido del ritual de su amor.
Esta forma de afecto impetuoso y avasallador
tiene el gusto y el sabor del paraíso,
el encanto sutil de lo desconocido,
de la tentación del encuentro insólito,
del deleite de la curiosidad,
la dulzura de ser entendido,
la caricia del saludo lejano,
del eco que atrae desde lo remoto del tiempo,
de lo insospechado pero siempre pendiente,
de la sublime locura del secreto,
del encuentro picante a las escondidas,
de la búsqueda del milagro de amar y ser amado,
del portento de creer que hay alguien
para él, sin saber cuándo y sin saber dónde,
que a lo mejor también le espera
y para su felicidad también le busca,
con la dicha increíble y sobrenatural
de llegar a comprobarlo en un momento,
Es cuando el elegido ser cree que es suya la dicha
de ver el cumplimiento de la esperanza
de que ese alguien apareció a su lado y en ese instante;
de que el sueño se ha cumplido,
de la aceptación largamente anhelada,
de la necesidad de relación satisfecha;
del desafío a la distancia sin medirla,
del inocuo desprecio del tiempo sin sentirlo,
del reto de hacer algo que pocos o nadie aún lo han hecho;
es, en definitiva, y simplemente,
el síndrome de las búsquedas
insondables del amor prohibido,