[center:8301a6a8c4]Las calles del recuerdo
Ayer volví a pasear
por las calles del recuerdo,
perseguido por la humedad
y azotado por el tiempo.
A lo lejos divisé una ventana,
que en aquellos días,
abierta al sol de Granada,
retrató nuestro amor sin cobardía.
Aquellas paredes aún guardan
el eco de nuestra risa,
maravillosa flor que nos anudaba,
y nos arrancaba la camisa.
Recuerdo la pasión entrecortada
trepando como enredadera
por tu pelo, y mi ansia acelerada,
como fuego vivo sobre la madera.
El sinuoso camino de tu cintura
hasta la melaza de tus ojos
se me abría con cándida ternura,
para convertirnos en nosotros.
El dulce abrigo de tus brazos
era mi único refugio seguro
frente a los borrosos trazos
de un futuro de vapor oscuro.
Se nos escapó el pasado
por entre los dedos
como agua de un río fugado
hacia el mar de los desvelos.
Recogimos los muebles aprisa
cuando la lluvia entró en nuestras vidas,
anegando recuerdos y fotografías
de una existencia ya a la deriva.
Guardo un secreto bajo la piel
que tiene el color del deseo
taciturno de volver a poseer
aquel cuerpo cubierto de caramelo.
Entre tú y yo hay un muro de sonrisas
y complacencia firme de amistad,
levantado con manos de frágil brisa,
envueltas en guantes de afectividad.
Los ojos, traidores, no mienten,
ni las miradas se equivocan;
hay un camino de estrecha margen
entre tus labios y mi boca.[/center:8301a6a8c4]
Ayer volví a pasear
por las calles del recuerdo,
perseguido por la humedad
y azotado por el tiempo.
A lo lejos divisé una ventana,
que en aquellos días,
abierta al sol de Granada,
retrató nuestro amor sin cobardía.
Aquellas paredes aún guardan
el eco de nuestra risa,
maravillosa flor que nos anudaba,
y nos arrancaba la camisa.
Recuerdo la pasión entrecortada
trepando como enredadera
por tu pelo, y mi ansia acelerada,
como fuego vivo sobre la madera.
El sinuoso camino de tu cintura
hasta la melaza de tus ojos
se me abría con cándida ternura,
para convertirnos en nosotros.
El dulce abrigo de tus brazos
era mi único refugio seguro
frente a los borrosos trazos
de un futuro de vapor oscuro.
Se nos escapó el pasado
por entre los dedos
como agua de un río fugado
hacia el mar de los desvelos.
Recogimos los muebles aprisa
cuando la lluvia entró en nuestras vidas,
anegando recuerdos y fotografías
de una existencia ya a la deriva.
Guardo un secreto bajo la piel
que tiene el color del deseo
taciturno de volver a poseer
aquel cuerpo cubierto de caramelo.
Entre tú y yo hay un muro de sonrisas
y complacencia firme de amistad,
levantado con manos de frágil brisa,
envueltas en guantes de afectividad.
Los ojos, traidores, no mienten,
ni las miradas se equivocan;
hay un camino de estrecha margen
entre tus labios y mi boca.[/center:8301a6a8c4]
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